SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.— Una nueva audiencia en el juicio por el fallecimiento de Diego Armando Maradona expuso severas deficiencias en la logística médica de su internación domiciliaria en Tigre. Tres enfermeros que cumplieron funciones en la vivienda del country San Andrés durante las primeras semanas del tratamiento testificaron ante el tribunal y coincidieron en señalar la alarmante falta de insumos críticos para actuar frente a un cuadro de urgencia cardíaca o general.

La declaración de Tamara Mansilla resultó de gran relevancia para la fiscalía. La profesional, quien cubrió una única guardia nocturna, explicó que en la propiedad \"faltaba logística\" y describió el inmueble como una vivienda común y corriente que carecía de un desfibrilador automático (DEA) o de una caja de emergencia.

Mansilla precisó que debió utilizar su propio equipamiento para medir las funciones biológicas y subrayó que las pautas de medicación se encontraban pegadas en la heladera en una hoja desprovista de firmas o sellos profesionales. Asimismo, recordó haber advertido una preocupante inflamación en una pierna del paciente, situación que comunicó internamente.

Por su parte, el enfermero Aldo Zenteno ratificó que la casa no disponía de ningún elemento médico y aseveró que un operativo de esa complejidad requería de una ambulancia apostada en la entrada. En sintonía, la testigo Dahiana Cáceres expuso las limitaciones para realizar un seguimiento continuo del exfutbolista debido a la carga horaria que mantenía en otros centros de salud.

En la jornada también se registró un cruce cuando el abogado del neurocirujano Leopoldo Luque solicitó dejar constancia de un saludo de la testigo a las hijas de Maradona con el fin de cuestionar su objetividad.