En las calles que celebran el Mundial 2026 también aparecen camisetas con rostros de personas desaparecidas, álbumes de búsqueda inspirados en el fútbol y mensajes que interpelan a quienes llegan para la fiesta. Las mujeres buscadoras quieren que el torneo más visto del planeta también mire la crisis que atraviesa México.El gobierno mexicano reconoció que existen 132.534 personas desaparecidas en el país.Gina MartínezEn Guadalajara, México, se ven mujeres caminando con lo que a primera vista parecen camisetas de la selección mexicana.

Pero al mirar bien, el escudo del águila no está. En su lugar hay una imagen con tierra removida y una pala cavando.

Es un simbolismo que representa muy bien la labor de las familias buscadoras que recorren el país en busca de sus seres queridos. Esa misma camiseta, en la parte trasera, en lugar del nombre de un jugador tiene escrito: “¿Dónde están? +133 mil personas desaparecidas”.Mientras crece la fiesta futbolera, que ha puesto los ojos internacionales sobre México por ser una de las sedes del Mundial 2026, también crece la voz de las familias buscadoras, que aprovechan esa visibilidad para enviar un mensaje de no indiferencia frente a las personas desaparecidas.

En los mismos estadios y calles donde se ondea la bandera mexicana con orgullo, las mujeres buscadoras instalan letreros que dicen “Tu familia te sigue buscando”, “México campeón mundial en desapariciones y feminicidios” o “México tiene los suficientes desaparecidos para llenar más de un estadio Azteca”.Movilizaciones de mujeres buscadoras en medio del Mundial 2026. Gina Martínez“Es resignificar el dolor, resignificar la lucha.

Porque a muchas de las familias también les gusta el fútbol. Dicen ‘a mí me gustaría estar sentada con mi familiar viendo los partidos y festejando, celebrando a mi país, no tendría por qué estar yo acá buscando’”, cuenta Andrea Horcasitas, coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, institución que acompaña a estos colectivos, en entrevista con El Espectador.

También le puede interesar: Caso Sara Millerey, Orgullo y un hito en el Mundial: las noticias LGBTIQ+ de la semanaEn marzo de este año, el gobierno mexicano reconoció que existen 132.534 personas desaparecidas en el país, un número que salió de la revisión que el mismo gobierno hizo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO). Aun así, el Ejecutivo admitió que los registros no son “consistentes” porque hay datos incompletos.

Algo en lo que coinciden las organizaciones sociales, que consideran que la realidad rebasa esos dígitos, debido al subregistro y por las denuncias que nunca llegan ante las autoridades. Una desconfianza que también se explica por la impunidad, pues frente a esa magnitud, las fiscalías de los estados solamente han abierto 3.869 carpetas de investigación.Las razones por las que esta cifra es tan alta en México son diversas, pero la que más señalan las organizaciones sociales es el crimen organizado y la militarización.

Por un lado, está la llamada “Guerra Sucia”, que surgió entre finales de los sesenta y los ochenta, cuando el Estado reprimió militarmente a movimientos de oposición y grupos al margen de la ley. Por el otro, está la militarización que arrancó en 2006 con Felipe Calderón, conocida como la “guerra contra el narcotráfico”, que, contrario al resultado esperado, produjo grandes violaciones a los derechos humanos, como el aumento de las desapariciones.

Hablar en clave futbolera para ser escuchadas: la creatividad de las mujeres buscadorasDe esa repetición de madres, hermanas, esposas e hijas que un día vieron salir a su familiar de casa y nunca le volvieron a ver, nacieron los colectivos. Hoy son más de 200 en el país.

Algunas llevan años en esto, otras apenas empiezan, pero todas cargan su ficha de búsqueda con el nombre, una fotografía y un número de contacto por si alguien llama con noticias. Esa ficha, tan conocida por estar pegada en paredes y espacios concurridos de varias ciudades, tuvo algunas modificaciones con el Mundial.

Las láminas de fútbol, en las que aparece un jugador y su rendimiento, fueron reemplazadas por la cara de una persona desaparecida, con la intención de hablarle al país con palabras futboleras a ver si así por fin las ven. View this post on Instagram “Es increíble porque estas familias, estas mujeres buscadoras, más allá de que tienen una experiencia inmensa en búsqueda forense, en litigio estratégico, en incidencia política, ahora se están volviendo personas expertas en marketing.

Porque esto también implica ciertas estrategias de cómo conectar la sensibilización con la problemática que se está exponiendo sin borrar o desdibujar la fiesta legítima del otro. Es una sorpresa muy grata cómo todo el tiempo están produciendo nuevas ideas para seguir buscando”, cuenta Georgina Díaz Martínez, investigadora del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, una organización que acompaña a familiares de personas desaparecidas y sobrevivientes de tortura en Guadalajara y Jalisco, en conversación con este diario.

Lea aquí: “Quisieron apagar mi voz con las llamas”: el relato de una mujer buscadora sobrevivienteY es que, desde acciones pacíficas, han implementado múltiples estrategias. En Ciudad de México, dice Horcasitas, una de ellas fue organizar “cascaritas”, partidos de fútbol callejeros, antes de la inauguración del Mundial, para que el reclamo se sintiera incluso dentro del propio juego.

La noche anterior, otra acción tomó la calle, bajo la consigna “Iluminemos la búsqueda”, una movilización con antorchas que avanzó por la calzada hacia el Estadio. Y está también el ajolote, la misma mascota que el gobierno usó para promocionar el Mundial entre los turistas, pero que las familias buscadoras, por medio de disfraces, llevan a sus marchas con sus propios mensajes.

Familias buscadoras en Ciudad de México.Eber Huitzil Esos mismos movimientos de mujeres que hoy impulsan acciones frente a los ojos del mundo ya tienen logros históricos en el país. Fueron ellas quienes ayudaron a impulsar la Ley General en Materia de Desaparición Forzada, promulgada en 2017, con el fin de fortalecer la capacidad del gobierno para investigar y buscar estos casos.

También fueron ellas quienes, sin más herramienta que el dolor, aprendieron a excavar la tierra y lograron encontrar a algunos de sus desaparecidos, hasta que se volvió una preocupación nacional. De ahí en adelante, muchas se convirtieron en defensoras de derechos humanos, aprendiendo sobre litigio y criminología, todo lo que les diera más herramientas para seguir buscando.Gabriela Alonso Villarreal, integrante del colectivo Luciérnagas Buscadoras de la Ciudad de México, relató cómo es el día a día de las familias.

Explica que la búsqueda suele comenzar con la presunción de vida: las familias pegan afiches por la ciudad pagados de su bolsillo, difunden información en redes sociales y recorren hospitales y cárceles en busca de pistas. Cuando esas opciones se agotan, comienzan las “búsquedas forenses”. “Es ir al campo, a los cerros, las fosas, las lagunas”, le explica a este diario.

Allí, se encargan de comprar sus propias herramientas para excavar y recopilan información que luego entregan a las autoridades para apoyar las investigaciones. “Mientras el Estado no pueda hacer bien su trabajo de buscar en todos lados, las familias van a tener que seguir haciéndolo”, afirma.La búsqueda de Alonso terminó hace dos años, cuando el cuerpo de su hermano menor fue hallado sin vida. El proceso lo emprendió junto a su familia, antes de conocer la existencia de los colectivos y, recuerda, en medio de la indiferencia institucional.

Fue tiempo después cuando encontró a otras personas que atravesaban experiencias similares. Aunque ella ya había obtenido respuestas, decidió acompañar a quienes continúan ese camino.

Explica que hacerlo se convirtió en una forma de reparación, pero también una manera para ejercer mayor presión y llamar la atención de las instituciones encargadas de investigar los casos.“Es muy agridulce todo porque, por un lado, conoces gente muy bonita, muy valiosa y muy valiente con la que se entablan cariños y amistades. Pero, por otro lado, ¿por qué tenía yo que conocer a esta mujer tan hermosa en esta situación?”, reflexiona.Las violencias que continúan en medio de su búsquedaAhora, si se habla de quienes son buscadas y buscados, hay más de un rostro. “Estamos hablando de niñas, niños y adolescentes que son víctimas de reclutamiento forzado y de trata con fines de explotación sexual, y que después son desaparecidos.

Son hombres en lo que llamamos edad laboral, muchos de ellos también víctimas de reclutamiento. También son mujeres, ha habido un incremento de feminicidios que se reportan como desapariciones, pero en realidad son feminicidios, solo que como no se conoce el paradero de estas personas, la desaparición sirve como un concepto paraguas para abarcar un montón de delitos.

Y tristemente también pasa con los migrantes”, dice Horcasitas.De hecho, el Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED) concluyó este 2026 que las desapariciones en México podrían equivaler a crímenes de lesa humanidad, ya que presuntamente, se trata de ataques sistemáticos cometidos con conocimiento o tolerancia de autoridades municipales, estatales y federales. Por eso, pidió a la Asamblea General de la ONU que considerará medidas de cooperación técnica, apoyo financiero y asistencia especializada para que el país pueda fortalecer sus operaciones de búsqueda e investigación.

El gobierno mexicano rechazó el informe, al considerarlo tendencioso y que omitía los avances logrados en desapariciones forzadas. Pese a esa falta de reconocimiento, las mujeres continúan. “Tristemente, desde acá hemos inaugurado e innovado distintas formas de resistencia que no tendrían por qué existir, pero existen, y al final del día creo que eso también ha vuelto a las familias referentes en la región, que lo siguen intentando frente a un país que ha decidido taparse los ojos ante lo que está ocurriendo”, cuenta Horcasitas.

Asimismo, agrega que buscar también es una forma de cuidado, y que esa carga, como ocurre con buena parte del trabajo de cuidado en el país, recae casi siempre sobre las mujeres.Le puede interesar: Mujeres afro con discapacidad: ¿quién garantiza sus derechos sexuales y reproductivos?Díaz encuentra esa realidad condensada en la historia de Naty, una mujer buscadora de Jalisco cuyo caso se convirtió en uno de los más simbólicos del estado. Fue la primera persona en recibir una disculpa pública del gobernador, pero su historia también muestra todo lo que implica sostener una búsqueda durante años. “Se quedó a cargo de su nieto, que entonces tenía 3 años y hoy tiene 19, mientras ella, con 68 años, sigue buscando.

Pero Naty ni siquiera es de Guadalajara, es de un municipio que se llama Ahualulco de Mercado, y a partir de la desaparición de Dalia fue desplazada por distintas latitudes hasta llegar a Guadalajara, donde continúa una búsqueda entre dos estados, lo que la hace mucho más compleja. Todo esto en su rol de esposa, de abuela, enfrentando asimismo violencias institucionales en los distintos niveles de gobierno”, cuenta.Son muchas las formas de violencia que enfrentan.

Una es la invisibilización de su dolor, sostenida por una narrativa que el Estado instaló desde el gobierno de Calderón: la idea de que quien desaparece “en algo andaba”, que criminaliza a las víctimas y justifica que no se las busque. Otra, paradójica, es la que han vivido dentro del propio Mundial, no solo en forma de agresiones físicas o robos de sus fichas de búsqueda, sino también los comentarios de hinchadas que les recuerdan que su dolor incómoda en medio de la fiesta.“Si algo mueve la búsqueda en este país es el amor de las familias, y principalmente el amor que le tienen las madres a sus hijos, las hermanas a sus hermanos, las esposas a sus esposos, las madres a sus hijas, las hijas a sus madres, a sus padres.

En el centro de todo hay un dolor muy profundo, pero también hay mucho amor y mucha esperanza”, concluye Horcasitas.🟣📰 Para conocer más noticias y análisis, visite la sección de Género y Diversidad de El Espectador.✉️ Si tiene interés en los temas de género o información que considere oportuna compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: lasigualadasoficial@gmail.com o ladisidenciaee@gmail.com.