En el entrenamiento de la Selección Mexicana previo al enfrentamiento con Chequia, todo eran risas. Los jugadores en grupo bromeaban unos con otros mientras se palmeaban o daban un golpecillo al que errara con el balón.

Del otro lado, un veterano Guillermo Ochoa conmovía por su empeño. Mientras Raúl "Tala" Rangel enviaba centros a su área, él gritaba a todo pulmón "¡mía!", como si se tratara de un partido normal.

En el cierre de grupos, la gran incógnita encaja directamente en Memo Ochoa y la posibilidad de darle una exhibición mundialista; ponerlo en el torneo para que el mundo sea testigo de su sexta Copa del Mundo, aunque en realidad no haya jugado en todas. Javier Aguirre sigue dubitativo.

El miedo a un resultado adverso ante Chequia le carcome el poder de decisión. Tiene claro, por ejemplo, que pondrá a Mateo Chávez en lugar de Jesús Gallardo; a Santi Giménez por Raúl Jiménez y a Gilberto Mora en la posición de Brian Gutiérrez, pero en la portería se mantiene selectivo.

"Todo continúa en el aire. Se practicó este domingo con Ochoa en el arco, pero el lunes ya se entrenó con Tala Rangel.

El problema es que Javier no quiere discutir el tema del arco porque es importante tener una pieza fija ahí, pero sabe que si no es en este juego, no habrá más oportunidades para Ochoa", relatan a Excélsior desde los despachos de la Femexfut. En tal caso, el martes por la noche Aguirre decidirá si Ochoa va de inicio o si aterriza una opción intermedia: si el juego ante Chequia se resuelve temprano, podría darle minutos como parte del homenaje que se espera.

"El punto es que El Vasco es inflexible en algunas cosas y su cuerpo técnico también; son las decisiones que como jefe se deben tomar. Claro que hay afecto por Memo, pero se determina si es conveniente que él pare de acuerdo al rival en turno".