La guerra en Irán ha terminado sobre el papel. Ahora queda por conocer sus efectos en la economía real después de tres meses y medio de conflicto.

La Autoridad Bancaria Europea (EAB, por sus siglas en inglés) ha advertido de que los efectos indirectos "podrían tener repercusiones significativas" sobre los bancos europeos. En su informe trimestral de riesgos, el organismo con sede en París menciona los sectores intensivos en consumo energético como los más afectados por el impacto negativo de los mayores precios de las materias primas.

Cita actividades como las manufactureras, el transporte o la industria pesada, que son más sensibles a potenciales interrupciones de suministro de energía y a la volatilidad de los precios. "La exposición de los bancos a esta actividad es considerable en conjunto y varía ampliamente según el país y el sector", mencionan, si bien recuerdan que la exposición de las entidades a la región es "limitada" con el foco en las entidades de mayor tamaño.

La EBA calcula con datos de finales de 2025 unos 130.000 millones, cifra que representa alrededor del 0,5% de los activos totales, concentrados principalmente en Emiratos Árabes Unidos (EAU) con 55.000 millones. Le sigue Arabia Saudí (23.000 millones), Baréin e Israel, que canalizan alrededor de 8.000 millones en cada caso.

Tal y como ya avisara en marzo, Francia es la que mayor exposición contabiliza, sumando un monto total de casi 61.000 millones. A mayor distancia figura Alemania, que roza los 19.000 millones, así como España, que reporta 18.500 puntos.

Los bancos nacionales se erigen como los terceros más expuestos entre los bancos de la Unión Europea (EU) y el Espacio Económico Europeo (EEE). A la espera de conocer la actividad correspondiente al segundo trimestre, que ya recogerá los efectos en la actividad de la situación geopolítica, la banca ha exhibido músculo durante los tres primeros meses de 2026.

En términos de rentabilidad expresada a través de ROE -retorno sobre el capital-, que mide cuánto ganancia neta genera un banco por cada euro invertido por los accionistas, los bancos españoles registraron el segundo nivel más elevado. En concreto, este indicador alcanzó el 18,5%, cifra muy por encima de la media, que se sitúa en el 10,5%, así como por los países del entorno.

El dato más que duplica el de Alemania (8%) o Francia (6,3%). El organismo anticipa una ligera mejora de cara a los próximos dos años, con el foco puesto en los ingresos por intereses, que se erigen como un "componente clave".

No obstante, la previsión esperada de la rentabilidad se apoya en un recorte esperado de los gastos de personal y otros gastos administrativos. "Podría resultar una suposición demasiado optimista", agregan.

Los resultados del primer trimestre demuestran que la rentabilidad de los bancos de la UE se mantiene sólida, respaldada por la estabilización de los márgenes al calor de la evolución de los tipos de interés, el crecimiento estable de los préstamos y unos ingresos por comisiones estables. En cualquier caso, señala que partiendo de esta situación sólida, el entorno sigue siendo "cambiante", por lo que llama a la vigilancia continua.

De forma paralela, la EBA también cita los avances en materia de inteligencia artificial (IA), especialmente, las enfocadas en explotar vulnerabilidades de software, que han generado gran preocupación entre bancos y supervisores. "Los bancos pueden ser particularmente vulnerables, sobre todo, si carecen de la capacidad operativa necesaria para responder con rapidez a estos avances", precisan, al tiempo que señalan como potenciales amenazas los riesgoscibernéticos, la seguridad de los datos y el fraude.

"Si bien los datos confirman que los ciberataques no han aumentado significativamente, las tensiones geopolíticas han incrementado los riesgos relacionados con la ciberseguridad y la seguridad de los datos, así como las amenazas físicas", agregan.