MONTERREY.- Miles de aficionados de distintas partes del mundo han comenzado a llegar a Monterrey para disfrutar de la Copa del Mundo. No obstante, Jake Cook se adelantó varios años a todos ellos.

Antes de que el Mundial aterrizara en Nuevo León, fue el amor el que lo trajo desde Inglaterra hasta la capital regiomontana. El británico llegó a Monterrey hace nueve años luego de enamorarse de la mujer que hoy es su esposa.

Lo que inició como una historia personal terminó convirtiéndose en una nueva vida al otro lado del Atlántico. Con el paso del tiempo, Jake dejó de sentirse visitante.

Aprendió las costumbres locales, se acostumbró a la intensidad del futbol regiomontano y encontró en la ciudad algo que asegura es difícil de hallar en otros lugares. A diferencia de los miles de aficionados que permanecerán apenas unos días en la ciudad, Jake conoce perfectamente la vida cotidiana de Nuevo León.

Incluso ya aprendió a navegar una de las discusiones más delicadas entre los aficionados locales. Con parte de la familia apoyando a Tigres y Rayados, optó por una solución diplomática: declararse aficionado del Necaxa para evitar problemas.

Asimismo del ambiente familiar que encontró en la ciudad, el inglés también se declaró enamorado de los paisajes que rodean a Monterrey. La Sierra Madre, el Cerro de las Mitras y las montañas que abrazan la zona metropolitana son parte de las postales que, asegura, lo convencieron de quedarse.

Este martes vivió una experiencia distinta. Como cualquier otro aficionado inglés, acudió al Fan Fest para seguir el debut de su selección en la Copa del Mundo, soportando temperaturas cercanas a los 35 grados centígrados que acompañaron gran parte de la jornada.

El calor no fue impedimento para disfrutar una tarde especial. Jake celebró el triunfo de Inglaterra por marcador de 4-2 sobre Croacia acompañado de otros seguidores británicos, pero también de aficionados de distintas nacionalidades que terminaron sumándose a los festejos.

Entre ellos destacaron decenas de regiomontanos que celebraron junto a los ingleses cada una de las anotaciones en un ambiente que reflejó el espíritu multicultural que ha acompañado a Monterrey desde el inicio del torneo. Aunque reconoce que México se ha convertido en una parte importante de su vida, existe una situación en la que su lealtad futbolística no admite dudas.

"Me encanta México. Quiero que le vaya bien, quiero que gane sus partidos y que llegue lo más lejos posible porque ya es parte de mi vida.

Pero si llega el momento de que juegue contra Inglaterra, ahí sí no puedo hacer nada, tendría que apoyar a mi país. Espero que México llegue muy lejos, pero si se encuentra con Inglaterra en el camino, ya saben de qué lado voy a estar", expresó entre risas.

Para Jake, la escena tuvo un significado especial. Después de nueve años viviendo en Monterrey, pudo ver reunidas en un mismo lugar las dos partes más importantes de su vida: la selección de su país natal y la ciudad que eligió para construir una familia.

Porque mientras miles de extranjeros apenas comienzan a descubrir Monterrey gracias al Mundial, Jake Cook lleva casi una década llamándola hogar.