Se ha extendido la idea de que para perder grasa abdominal basta con hacer abdominales, correr largas distancias o sudar intensamente durante el ejercicio. No obstante, los especialistas en metabolismo señalan que la realidad es mucho más compleja.

Según la médica integrativa y experta en nutrición Isabel Belaustegui, el factor que realmente marca la diferencia entre acumular grasa o utilizarla como fuente de energía es la denominada flexibilidad metabólica. La flexibilidad metabólica es la capacidad del organismo para alternar de manera eficiente entre dos combustibles energéticos principales: la glucosa y la grasa.

Cuando una persona goza de una buena salud metabólica, su cuerpo puede utilizar ambos recursos según las necesidades del momento. En cambio, cuando existe una dependencia excesiva de los azúcares y carbohidratos, el organismo pierde esa capacidad de adaptación y se vuelve menos eficiente para movilizar las reservas de grasa.

Esto suele estar relacionado con la resistencia a la insulina, un trastorno que dificulta la pérdida de peso y aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2 y los problemas cardiovasculares. El entrenamiento de fuerza lo es todoUno de los aspectos más relevantes es que la grasa abdominal no constituye únicamente un problema estético.

Los expertos advierten de que este tipo de grasa está asociada a procesos inflamatorios crónicos de baja intensidad que pueden afectar progresivamente a distintos órganos y sistemas del cuerpo. Por ello, la presencia de un exceso de grasa en la zona del abdomen puede considerarse un indicador de que el metabolismo no está funcionando de forma óptima.

Frente a la creencia popular de que el cardio es la mejor herramienta para adelgazar, Belaustegui defiende que el entrenamiento de fuerza resulta mucho más eficaz para reducir la grasa corporal. Ejercicios como las sentadillas, las dominadas o el peso muerto estimulan una serie de respuestas hormonales y metabólicas que favorecen la utilización de las reservas grasas.

Asimismo, el aumento de la masa muscular incrementa el gasto energético del organismo incluso en reposo, lo que contribuye a una mejor composición corporal a largo plazo. No por más repeticiones desaparece la grasaDiversos expertos y divulgadores científicos coinciden también en que no existe un ejercicio capaz de eliminar grasa de una zona concreta del cuerpo.

La llamada "quema localizada" es un mito ampliamente extendido. El organismo utiliza la energía almacenada siguiendo criterios biológicos y no estéticos, por lo que hacer cientos de abdominales no garantiza la desaparición de la grasa del abdomen.

Por tanto, la pérdida de grasa depende mucho más del estado metabólico general que de ejercicios específicos o soluciones rápidas. Mantener una buena flexibilidad metabólica mediante una alimentación equilibrada, controlar la resistencia a la insulina y priorizar el entrenamiento de fuerza son estrategias que pueden favorecer una reducción más efectiva y saludable de la grasa corporal.

Más que buscar fórmulas milagrosas, la clave está en mejorar el funcionamiento global del metabolismo y adoptar hábitos sostenibles en el tiempo.