La ministra de Inclusión Social y Migraciones, Elma Saiz, ha defendido este viernes ante el papa León XIV que "quien llega tiene el deber de participar, respetar y contribuir; quien acoge tiene la responsabilidad de abrir espacios de pertenencia y dignidad". Así lo ha defendido durante su intervención en la visita que el pontífice ha realizado al centro de acogida de inmigrantes 'Las Raíces' de La Laguna, en la isla de Tenerife, la primera parada del último día de la visita del papa León XIV a España."Acoger con amor es también hacer posible que cada persona dé lo mejor de sí misma.

La integración no es la renuncia a quienes somos sino la construcción compartida de quienes queremos ser", ha proseguido la ministra ante las 600 personas que han asistido al acto."Hace poco más de cinco años, este antigua cuartel se convirtió en un lugar de esperanza", ha comenzado la ministra en su intervención, al tiempo que ha destacado que el centro Las Raíces "es el testimonio vivo de que cada persona merece la oportunidad de comenzar de nuevo" y que su trabajo "representa el compromiso de nuesto país con la dignidad humana". "Todos hemos necesitado ser acogidos alguna vez.

Todos hemos sido extraños en algún lugar. Y todos aspiramos a encontrar un sitio donde poder vivir, cuidar de los nuestros y sentir que formamos parte de algo mayor", ha proseguido la ministra.Saiz ha mantenido que España es "un país de inmigrantes".

Asimismo, ha trasladado al pontífice que la política migratoria de España se rige por la "humanidad, regularidad y convivencia".Palabras de León XIV en Las RaícesTras la intervención de la ministra ha tomado la palabra el papa León XIV, que ha asegurado que "las migraciones tienen una palabra importante que decir porque pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos". "El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad", ha dicho el papa en un discurso pronunciado en francés para que le pudieran entender los migrantes del centro, que proceden sobre todo de Senegal.

"Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial", ha afirmado. Luego de escuchar los relatos de varios de esos migrantes, el pontífice ha afirmado: "Viendo sus rostros, escuchando sus testimonios, pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos".

A ellos, el papa también les ha invitado "a ofrecer el tesoro de humanidad, de sueños y de cultura que han traído a estas islas" pero también "a estar abiertos a recibir aquello que se les brinda".