Con siglos de historia y cultura visual: así es NINGYŌ, la increíble exhibición de muñecas japonesas que llega a LimaLas habilidades que llenar el álbum de figuritas del Mundial 2026 le está dando a tu hijo sin que se de cuenta“El chico de las plantas”, el activista digital que, inspirado por el anime “One Piece”, busca llevar áreas verdes a los cerros de LimaDecía el astrónomo Carl Sagan, una de las mentes más brillantes del siglo XX, que el universo era un lugar tan grande que la idea de que la humanidad fuera su único habitante le parecía un terrible desperdicio de espacio. Paradójicamente, Sagan jamás aseveró haber visto un ovni.

Tampoco creyó que existieran pruebas concluyentes de visitas alienígenas. Aun así, tenía la intuición de que, entre los miles de millones de estrellas y planetas que pueblan el cosmos, la vida debía existir en alguna otra parte.

Medio siglo después, la pregunta sigue sin respuesta. Están los creyentes y los escépticos.

Ni las audiencias sobre fenómenos aéreos no identificados en Estados Unidos ni los recientes archivos desclasificados por Donald Trump han logrado resolver el misterio de si en verdad estamos solos.MIRA TAMBIÉN: Roblox: lo que debes saber del juego que captura la atención de los niños y que ha llegado hasta a las aulasMucho antes de que el Congreso de Estados Unidos celebrara audiencias sobre fenómenos aéreos no identificados, un joven Steven Spielberg ya miraba hacia el cielo. La fascinación por la vida extraterrestre acompaña al director desde la infancia y se ha convertido en una de las obsesiones más persistentes de su carrera.

No es casualidad que, a sus 79 años, vuelva a ella con una nueva película (“El día de la revelación”). La semilla de esa fascinación fue plantada en casa.

Spielberg ha contado que fue su padre, Arnold Spielberg, ingeniero eléctrico y apasionado de la ciencia, quien despertó en él la curiosidad por el espacio y la posibilidad de otras formas de inteligencia. Aunque antes consideraba que la posibilidad de vida fuera de este mundo era especulativa, su posición ha cambiado con el estreno de su nueva cinta: “Es mi primera película considerada de ciencia ficción que yo no considero ciencia ficción”, expresó en una reciente rueda de prensa.

Una película que cambió vidasAntes de convertirse en uno de los cineastas más exitosos de todos los tiempos, Spielberg ya experimentaba con historias de extraterrestres. En 1964, cuando apenas era un adolescente de Arizona pegado a una cámara de 8 mm, dirigió “Firelight”, una modesta producción casera sobre misteriosas luces en el cielo y visitantes de otros mundos.

Aunque pocos la vieron fuera de su círculo cercano, aquella película contenía muchas de las ideas que décadas después reaparecerían en algunas de sus obras más famosas. El gran salto llegó en 1977 con “Encuentros cercanos del tercer tipo”, una película que transformó la manera en que Hollywood representaba el contacto extraterrestre.En Lima, uno de esos espectadores que quedó marcado para siempre por “Encuentros cercanos del tercer tipo” fue el doctor Anthony Choy.

El conocido divulgador local del fenómeno ovni recuerda haber visto la película en el desaparecido cine Metro de la Plaza San Martín cuando todavía era un joven aficionado a la ciencia ficción. La experiencia fue reveladora. “Exactamente lo que uno pensaba de cómo podía ser un contacto apareció en la pantalla”, recuerda.

Para Choy, Spielberg logró transformar en imágenes concretas las ideas y teorías que circulaban en los círculos ufológicos desde hacía decadas, en especial luego de el famoso incidente de Roswell de 1947, cuando los restos de un objeto desconocido se estrellaron en un rancho cerca de esa ciudad, en Nuevo México.Según el investigador peruano, lo más extraño fue que la película parecía reflejar una realidad que por entonces se vivía en el Perú. Durante los años setenta, el movimiento Misión Rama, liderado por Sixto Paz, convocaba a grupos de personas a encuentros programados en distintos puntos del Perú a partir de supuestos mensajes telepáticos de origen extraterrestre. “Y en la película ves eso: un grupo de personas que no se conocían entre sí, llamadas a un lugar y a una hora determinada para tener un encuentro.

Tal como ocurría acá. Eso yo no he sabido que ocurra en ninguna parte del mundo, solo acá con Misión Rama”, señala Choy.

La coincidencia resulta llamativa. ¿Sabía Spielberg lo que ocurría en las arenas de Chilca cuando escribió el guion de “Encuentros cercanos del tercer tipo”?

No hay forma de comprobarlo. Quedará como otro misterio más en una historia repleta de ellos.Cinco años después de “Encuentros cercanos…” llegaría “E.T., el extraterrestre” (1982) y derritió de ternura los corazones del mundo.

En lugar de una invasión, Spielberg presentó una historia de amistad entre un niño y un visitante perdido en la Tierra. El extraterrestre ya no era visto como una amenaza, sino un ser vulnerable que deseaba regresar a casa.

El resultado fue una de las películas más exitosas y queridas de la historia del cine. Incluso cuando regresó al tema desde una perspectiva más oscura en su adaptación de “La guerra de los mundos” (2005), siguió interesado en la reacción humana frente a lo desconocido y su capacidad de organización de la sociedad ante un evento así.

Los marcianos llegaron yaSobra decir que la fascinación por los extraterrestres también supo echar raíces en el Perú. Durante décadas, las teorías que atribuyen a visitantes de otros mundos la construcción de Machu Picchu o las Líneas de Nasca convivieron con una larga lista de reportes de luces extrañas en el cielo, supuestos aterrizajes y encuentros inexplicables.

Uno de los más famosos es el llamado caso La Joya, que sucedió el 11 de abril de 1980, cuando el entonces teniente FAP Óscar Santa María persiguió un objeto no identificado sobre los cielos de Arequipa a bordo de un Sukhoi Su-22. Según Santa María, luego de dispararle decenas de proyectiles sin obtener resultado, el piloto logró acercarse a unos cien metros del objeto antes de quedarse sin combustible.

Más de cuatro décadas después, continúa defendiendo su versión de los hechos.Otro avistamiento de 1950 que merece rescatarse del olvido, entre otras cosas porque salió en los diarios y en una época en que los drones no existían, fue el del ovni que aterrizó en el parque Salazar, hoy conocido como Larcomar. En marzo de ese año, varios limeños quedaron perplejos ante un objeto volador que había aparecido sobre el Morro Solar y aterrado a los miraflorinos que paseaban por el malecón. “Múltiples observadores vieron desplazarse el extraño cuerpo desde Chorrillos hasta el Callao”, recogía la crónica de El Comercio.

Un ingeniero peruano declaró al Diario que la bola de luz partió luego en dirección al mar hasta desaparecer detrás de la isla San Lorenzo.Tantos fueron los fenómenos reportados y tan insistente el interés de la ciudadanía que en 2002 la Fuerza Aérea del Perú decidió que ya era hora de tomarse el asunto en serio: creó la Oficina de Investigación de Fenómenos Aéreos Anómalos (Oifaa), conocida popularmente como los “X-Files peruanos”, con el objetivo de recopilar y analizar reportes de avistamientos. Entre sus asesores estuvo el propio Anthony Choy, quien participó en la documentación de algunos de los casos más conocidos del país.

Una de sus investigaciones más potentes fue el llamado “Incidente Chulucanas”, de 2001, donde cientos de personas que participaban en la procesión del Señor Cautivo de Ayabaca vieron ocho objetos luminosos flotando en silencio sobre los cielos piuranos. Nada menos.Casi cincuenta años después del estreno de “Encuentros cercanos del tercer tipo”, Spielberg vuelve a la temática ovni con “El día de la revelación”.

La cinta imagina un escenario en el que una revelación global sobre la existencia de inteligencia no humana altera el equilibrio político y social del planeta. Si “Encuentros cercanos del tercer tipo” se preguntaba cómo sería el contacto, esta nueva obra explora qué ocurriría después: cómo reaccionarían los gobiernos, los medios de comunicación, las religiones y las personas comunes ante una confirmación de que no estamos solos.

Las primeras reacciones de la crítica destacan precisamente ese enfoque. Más que una película sobre naves espaciales o invasiones alienígenas, se trata de una reflexión sobre el impacto humano de una revelación de esa magnitud.

En cierto sentido, es la continuación natural de una pregunta que Spielberg lleva haciéndose desde niño. Quizá Carl Sagan tenía razón.

Tal vez el universo es demasiado grande para que estemos solos. O quizá nunca logremos encontrar una respuesta definitiva. //