Pasadas las tres de la madrugada del 12 de julio de 2025, Maria Teresa estaba en casa con su marido cuando escuchó “un trueno”. Se asomó por la ventana y vio cómo “una bola de fuego” devoraba la nave industrial de delante de su casa, una antigua fábrica y luego taller de coches que los musulmanes de Piera (18.000 habitantes, a 50 kilómetros de Barcelona) habían transformado en mezquita.

Estaban a punto de inaugurarla. Yahya Mokhtari, el presidente de la comunidad islámica, tenía turno de noche en la fábrica y también estaba despierto. “Me llamaron y vine corriendo.

Ya de lejos vi el humo… Fue un bajón muy grande. Solo nos faltaba la licencia de actividad para empezar”.Seguir leyendo