SEÑOR DIRECTOR:La detención de un ejecutivo bancario implicado en el Tren de Aragua nos demuestra que el crimen organizado ya no opera únicamente en los barrios comerciales, sino también desde el cuello y corbata dentro de nuestro sistema financiero legal. Ahora la seguridad pública exige de manera urgente una fiscalización financiera implacable para delitos complejos.

Si el Estado y los privados no logran asfixiar la ruta del dinero sucio, la batalla contra estas mafias estará perdida.Tomás Rojas