A Javier Milei lo evaluarán, básicamente, por sus logros económicos. Así lo admite el propio presidente, quien asegura que si la sociedad percibe que hizo lo necesario para sacar a la Argentina de su sendero de crisis recurrentes, tendrá altas chances de ser reelecto.

¿En qué lugar quedarán los traspiés de la política, que el Gobierno no deja de acumular? Es la incógnita que desvela hoy a los analistas, que miran el caso Adorni como un escándalo pero no terminan de dimensionar su impacto cuando lo ponen junto a indicadores como la baja de la inflación.El jefe de Gabinete, luego de semanas de dilaciones, presentó su declaración jurada de 2025 con un blanqueo de bienes y patrimonios que había omitido en las anteriores.

Por esa razón, el funcionario introdujo correcciones en las correspondientes a 2023 y 2024. Ahora expuso un patrimonio total “renovado” de $ 944 millones, y una deuda de $ 317 millones.Si hubiera que juzgar sus números, encontraríamos que su patrimonio neto (restando las deudas) pasó de algo más de u$s 407.000 a inicios de año, a u$s 448.000 a finales del período.

No es un funcionario rico, ya que está lejos los recursos que tienen otros miembros del gabinete. Pero su problema no son los dólares en sí, sino las idas y vueltas, lo que puso y lo que omitió en sus anteriores DDJJ y lo que aseguraba como asesor económico sobre las criptomonedas y lo que dice hoy al justificar ese activo como su principal fuente de ahorros.

Más allá de que todos sus papeles ahora tendrán que ser revisados y avalados (o no) por la Justicia, lo que será difícil de enmendar es su credibilidad. Aceptar el error y prometer corregirlo ayuda pero no resuelve su situación, ya que las novedades de su declaración le abren decenas de nuevos flancos.

Con la inflación y el riesgo en descenso, Milei recupera oxígeno para su proyección electoral. Pero ese aire fresco no llegará a todo su equipo.

Para el Presidente será como manejar un auto que tiene una rueda baja: rodará, pero a menor velocidad.