El partido inaugural entre México y Sudáfrica no sólo marcó el comienzo de la Copa del Mundo 2026. También quedó inscrito en la historia del torneo por convertirse en el escenario del estreno de una nueva ceremonia de himnos impulsada por la FIFA.

Ante más de 80 mil aficionados en el Estadio Ciudad de México, el organismo rector del futbol mundial presentó un protocolo renovado que modificó una de las tradiciones más reconocibles de los encuentros internacionales. Por primera vez en una Copa del Mundo, todos los futbolistas convocados por ambas selecciones, incluidos los suplentes, se colocaron alrededor del círculo central para escuchar los himnos nacionales.

La imagen resultó impactante desde las tribunas y desde la transmisión televisiva, ya que los jugadores rodearon completamente la zona central del terreno de juego. La ceremonia estuvo acompañada por enormes banderas de México y Sudáfrica que ocuparon cada una de las mitades de la cancha.

Mientras sonaban los himnos, las telas gigantes cubrieron gran parte del césped y sirvieron como marco para una postal que difícilmente será olvidada por los aficionados presentes en el inmueble. La FIFA explicó previamente que el objetivo de este nuevo formato es ofrecer un espectáculo más visible para todos los asistentes, sin importar la ubicación de sus asientos dentro del estadio.

Asimismo, la organización incorporó una entrada especial al terreno de juego mediante un arco instalado cerca del túnel de vestidores. Los jugadores ingresaron acompañados por niños antes de integrarse a la formación alrededor del círculo central.

A diferencia de otros torneos recientes, no hubo presentación individual de los futbolistas antes del inicio del encuentro. Una vez concluidos los himnos, el protocolo tradicional continuó con el saludo entre los equipos, las fotografías oficiales y el sorteo entre los capitanes para definir el saque inicial y la elección de campo.

De esta manera, el Estadio Ciudad de México volvió a convertirse en escenario de un momento histórico para la Copa del Mundo. Asimismo de albergar por tercera ocasión un partido inaugural mundialista, fue testigo del nacimiento de una nueva tradición que podría acompañar a los próximos torneos organizados por la FIFA.