YANGON, Myanmar.– El hallazgo del cuerpo de un funcionario estadounidense en un exclusivo complejo residencial de Yangon abrió el mes pasado un caso que todavía genera más preguntas que respuestas en Myanmar.Este jueves, la investigación dio un nuevo paso cuando una ciudadana tailandesa compareció ante un tribunal acusada por la muerte del hombre, identificado por Washington únicamente como un empleado del gobierno de Estados Unidos destinado a la embajada en la antigua capital birmana.El caso inició el 11 de mayo, cuando el diplomático fue encontrado muerto en el Sakura Residence & Hotel, un complejo ubicado a aproximadamente un kilómetro y medio de la embajada estadounidense. Según fuentes cercanas a la causa, la víctima presentaba heridas de arma blanca en la cabeza y el cuello.Otra fuente policial indicó que el hombre tenía 43 años y que fue declarado muerto al llegar al hospital debido a las graves laceraciones que sufrió.

Las autoridades arrestaron poco después a una mujer tailandesa que se encontraba en la habitación del funcionario cuando los investigadores llegaron al lugar.La sospechosa, cuya identidad no fue divulgada públicamente, se presentó este jueves ante el Tribunal del Municipio de Kamayut, en Yangon. De acuerdo con dos abogados familiarizados con el expediente, la mujer enfrenta un cargo de asesinato y otro relacionado con la legislación migratoria de Myanmar, que contempla sanciones específicas para extranjeros que cometen delitos dentro del país.Hasta el momento no trascendió si la acusada se declaró culpable o inocente ni tampoco si contó con representación legal durante la audiencia.

En caso de una condena por asesinato, podría enfrentar una pena que va desde 10 años de prisión hasta la pena de muerte.Los abogados hablaron bajo condición de anonimato debido a que no estaban autorizados a hablar del caso.La falta de información oficial constituye una de las características más llamativas del caso.Ni la policía que investiga el crimen, ni la prisión donde presuntamente permanece detenida la sospechosa, ni el tribunal donde compareció aceptaron formular comentarios sobre el expediente. Las autoridades birmanas rara vez ofrecen información a la prensa y el acceso a los procesos judiciales resulta extremadamente limitado.El Departamento de Estado de Estados Unidos confirmó previamente la muerte de un empleado del gobierno estadounidense asignado a la embajada en Yangon, pero evitó revelar su identidad. “Por respeto a la privacidad de la familia y de sus seres queridos, no tenemos más información para proporcionar en este momento”, indicó un vocero.Consultados sobre la posibilidad de que observadores estadounidenses asistieran a la audiencia judicial, funcionarios del área de prensa para Asia-Pacífico del Departamento de Estado remitieron las consultas a la embajada en Myanmar.

La representación diplomática reiteró la declaración original sobre el fallecimiento y derivó el resto de las preguntas a las autoridades locales.El caso también involucró a Tailandia. El Ministerio de Relaciones Exteriores tailandés comunicó que brinda asistencia consular a la mujer detenida, aunque indicó que no disponía de información inmediata sobre una eventual ayuda legal durante su comparecencia ante la Justicia.El Sakura Residence, escenario del crimen, se encuentra en el exclusivo barrio de Golden Valley, cerca de la embajada estadounidense.

El complejo suele alojar a diplomáticos, funcionarios de Naciones Unidas, trabajadores humanitarios y empresarios extranjeros, lo que aumentó la repercusión internacional del caso.La investigación avanza en un contexto especialmente complejo. Myanmar atraviesa una profunda crisis desde que las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno democráticamente electo de Aung San Suu Kyi en 2021.

El golpe provocó protestas masivas y derivó en una guerra civil que continúa hasta hoy. Desde entonces, el sistema judicial del país se volvió cada vez más opaco y el acceso de la prensa a los tribunales quedó severamente restringido.Agencias AP y Reuters