¡Arranca el Mundial 2026! La FIFA se enfrenta a su reto más caótico en Norteamérica - Fútbol Internacional

La Copa del Mundo 2026 ya está aquí. El torneo más ambicioso de la historia, con 48 selecciones y tres países organizadores, arranca este jueves en Ciudad de México y Guadalajara.
No obstante, lo que debía ser una fiesta del fútbol se ha convertido en un auténtico dolor de cabeza para la FIFA, que navega entre protestas sociales, conflictos diplomáticos y críticas comerciales. Cuando hace ocho años la candidatura norteamericana ganó la sede, todo eran promesas de expansión y beneficios récord.
Hoy, la realidad muestra un panorama mucho más complejo donde los jugadores se someten a un estrés mayor debido al intenso calor y los grandes desplazamientos. A diferencia de lo ocurrido en Rusia o Catar, donde la FIFA impuso su propia ‘república independiente’, esta vez el gobierno de los Estados Unidos ha mantenido sus estrictas políticas migratorias, desatando un caos organizativo.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha tenido que hacer equilibrios políticos para gestionar la participación de Irán (en conflicto con EE. UU. desde febrero) sin enemistarse con Donald Trump.
¿La solución de emergencia? Mudar el cuartel general iraní de Arizona a Tijuana, en la frontera mexicana.
La tensión es máxima debido a las restricciones de viaje para cualquiera que haya tenido vínculos con la Guardia Restauradora Islámica. Según indicó el pasado sábado el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh: “...con permisos limitados que les permiten ingresar únicamente durante el tiempo necesario para disputar los encuentros y abandonar el país ese mismo día”.
Esta situación, según el funcionario, provoca una clara desventaja competitiva respecto a sus rivales. El calendario para los iraníes es una pesadilla logística.
Jugarán sus dos primeros partidos contra Nueva Zelanda el 15 de junio y ante Bélgica el 21 de junio en Los Ángeles, a menos de una hora en avión de Tijuana. No obstante, el tercero será en Seattle el 26 de junio frente a Egipto, lo que implica un viaje de más de seis horas.
A esto se suma la retención durante siete horas en Chicago de la estrella iraquí Aymen Hussein y, el caso más grave, la expulsión de Omar Abdulkadir Artan (Somalia), elegido el mejor árbitro africano de 2025, a quien se le denegó la entrada en Miami luego de 11 horas de espera por “problemas en la verificación de antecedentes”. El balón rodará en el histórico Estadio Azteca, pero fuera de él la situación es crítica.
El Mundial convive con el paro nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que inició sus movilizaciones el 1 de junio. Las manifestaciones en demanda de mejoras salariales y del sistema de pensiones han bloqueado las principales vías de la capital mexicana y los accesos al estadio a escasas horas de la inauguración.
La otra gran batalla se libra en los bolsillos de los aficionados. La FIFA ha implementado por primera vez en un Mundial la política de “precios dinámicos” (común en los espectáculos de EE.
UU.), donde el valor del boleto se ajusta en función de la demanda. Con la reventa legalizada en territorio estadounidense, las críticas no han tardado en aparecer, ya que los precios se han disparado y ya se pagan miles de dólares por un asiento para la gran final del 19 de junio.
A pesar del ruido exterior, el fútbol reclama su espacio con grandes atractivos deportivos en la jornada inaugural. Los focos se centran en el octavo intento de México por ganar un partido inaugural, mientras que el argentino Lionel Messi busca consagrarse definitivamente como el mejor de la historia y el español Lamine Yamal se postula para destronarlo.
Todo sea por alcanzar el ansiado galardón, un torneo en busca —como indicó Infantino la víspera— del trofeo más icónico del mundo: “El más increíble. Un trofeo que le permite a la gente soñar”.
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
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