Generar condiciones para invertir es el llamado de la gran minería, en voz del presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino. El representante gremial asegura que Chile tiene todo para alcanzar e incluso superar los 6 millones de toneladas de cobre al año.

Sostiene que para cumplir esa “meta psicológica” de la industria es necesario avanzar en cuatro puntos fundamentales: certeza jurídica, procesos de autorización más eficientes, mejor competitividad en costos y el desarrollo de infraestructura habilitante en energía y agua..“Con eso, esa meta es perfectamente alcanzable. Por el contrario, si persisten las dificultades que han retrasado proyectos en los últimos años, los plazos seguirán extendiéndose.

Lo importante es entender que la demanda de cobre seguirá creciendo. La transición energética, la electrificación de la economía, el desarrollo de energías renovables y la expansión de la infraestructura digital están generando una necesidad estructural de este mineral”, sostiene en entrevista con LT Minería.¿Qué le pareció la primera cuenta pública del presidente Kast?

Fue una instancia positiva, donde el presidente dio señales concretas orientadas a destrabar la inversión, modernizar el sistema de permisos y fortalecer la productividad, que son precisamente las acciones que sectores estratégicos como la minería necesitan con urgencia. Hay un plan claro y una agenda procrecimiento que se va consolidando, y eso es relevante para nuestra industria y para el país.¿Echó algo de menos en el discurso presidencial?

Hubiésemos esperado un reconocimiento más explícito de la urgencia de resolver el problema de la certeza jurídica, especialmente luego de fallos recientes que han dejado sin efecto permisos ya otorgados por el propio Estado. Cuando el Estado, por una ventanilla autoriza un proyecto; y cinco años después, por otra ventanilla lo deja sin efecto, el país da una señal muy negativa a los inversionistas.

Ese es el problema central que necesitamos ver abordado con la misma claridad con que se habla de destrabar la inversión.¿Qué tan relevante ha observado que es la minería para el nuevo gobierno? El gobierno ha demostrado que entiende el rol estratégico de la minería.

Lo vemos en la preocupación del Comité de Ministros, que sesiona con una frecuencia muy superior a la de gobiernos anteriores; y estas y otras señales se han traducido en el ingreso al SEIA de una cartera de proyectos de alrededor de US$ 20.000 millones. Dicho esto, la relevancia que se le da en el discurso debe traducirse, asimismo, en reformas institucionales concretas, porque el potencial existe, pero el sistema de permisos sigue siendo el principal freno de mano de la minería.En ese sentido, ¿cuáles debieran ser las prioridades del país en materia minera?

A nuestro juicio, hay tres prioridades para que Chile aproveche plenamente la oportunidad que enfrenta la minería. La primera es avanzar en la modernización del sistema de permisos y del SEIA, a fin de contar con procesos más predecibles, oportunos y consistentes.

La segunda es fortalecer la certeza jurídica y regulatoria, una condición indispensable para movilizar inversiones que se planifican a largo plazo. Y la tercera es mejorar la competitividad y productividad de la industria, abordando desafíos como los costos de energía y agua, la infraestructura y la incorporación de nuevas tecnologías.

Todo esto es especialmente relevante, porque el mundo está demandando cada vez más cobre y minerales críticos para la transición energética, la electrificación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Chile tiene una posición privilegiada para responder a esa demanda, pero hoy compite con otros países que también cuentan con condiciones atractivas para desarrollar la minería.

La pregunta ya no es si existirá demanda de nuestros minerales, sino si seremos capaces de generar las condiciones para que esa oportunidad se traduzca en más inversión, más producción y más desarrollo para el país.Los altos precios del cobre¿Cómo observa la industria el entorno de precios?, ¿cuánto hay de temporal y cuánto de estructural? Hay una combinación de ambos, pero los elementos estructurales son dominantes.

La demanda tiene fundamentos muy sólidos, asociados a la electromovilidad, las energías renovables, los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial y la urbanización. Todos esos vectores apuntan a una demanda creciente y sostenida de cobre.

Al mismo tiempo, la oferta enfrenta restricciones estructurales derivadas de permisos, leyes de mineral más bajas, mayores costos operacionales y conflictos geopolíticos que afectan la cadena de suministro. Esta combinación, en que la demanda crece más rápido que la oferta, no se resuelve en el corto plazo.

Por eso hay razones fundadas para proyectar precios altos al menos durante este año y el próximo.¿Cómo ayuda este entorno de precios a que se materialicen los proyectos de inversión que están en carpeta? Sin duda ayuda, porque precios más altos mejoran la rentabilidad esperada de los proyectos, fortalecen los flujos de caja de las compañías y hacen más atractivas las decisiones de inversión.

No obstante, los buenos precios por sí solos no garantizan que los proyectos se materialicen; para que eso ocurra, también se requieren condiciones adecuadas de competitividad, certeza regulatoria y procesos de aprobación que permitan desarrollar las inversiones de manera oportuna. Asimismo, es importante no repetir errores de ciclos anteriores.

Los períodos de precios altos pueden generar una sensación de holgura que termina ocultando problemas estructurales de costos. La experiencia muestra que, cuando los precios retroceden, quedan en evidencia aquellas operaciones y proyectos que no lograron mantener niveles adecuados de productividad y competitividad.

Por eso, junto con aprovechar el escenario favorable que ofrece el mercado, es fundamental mantener el foco en la eficiencia, la contención de costos y las reformas que permitan fortalecer la competitividad a largo plazo de la minería chilena.¿En qué pie está el abastecimiento energético e hídrico para la minería? En términos de abastecimiento, la minería ha avanzado significativamente, tanto en energía como en agua.

Hoy, cerca del 70% del suministro eléctrico de la industria proviene de fuentes renovables, porcentaje que podría acceder al 100% hacia fines de la década. Asimismo, el creciente uso de agua de mar permitirá seguir aumentando la producción sin incrementar proporcionalmente el consumo de aguas continentales.

No obstante, el desafío sigue siendo la competitividad. Una mayor penetración de energías renovables debiera contribuir a reducir costos, considerando la abundancia de recursos solares y eólicos en Chile, pero hoy la minería enfrenta costos eléctricos que son, en promedio, un 16% más altos que los de sus competidores y hasta un 25% superiores a los de Perú.

Por eso, más que un problema de abastecimiento, el desafío es lograr que esas ventajas se traduzcan efectivamente en menores costos para fortalecer la competitividad de la industria.