El siglo de Blanca Varela: las cosas que digo son ciertasSir David Attenborough, el hombre que nos enseñó a amar el planeta, cumple 100 añosLa primera vez que el nombre del fotógrafo Martín Chambi apareció en las páginas de El Comercio fue en su edición del 23 de diciembre de 1926, en un breve que anunciaba la publicación de la revista “La Sierra”, mensuario de 72 páginas dedicado a las letras, ciencias, arte e historia. En sus páginas escribían los entonces jóvenes Uriel García, Francisco Mostajo, Enrique López Albújar, Luis E.

Valcárcel, José Carlos Mariátegui y César Vallejo, entre otros intelectuales de la llamada Juventud Renovadora Andina. La publicación incluía páginas ilustradas por pinturas de Camilo Blas y Manuel Benavides Gárate, así como fotografías de los Hermanos Vargas y del entrañable fotógrafo puneño.MIRA: Mériam Korichi: “La filosofía clarifica el pensamiento”Desde entonces, esporádicamente, El Comercio dio cuenta de las publicaciones y exposiciones del más importante fotógrafo instalado en el Cusco.

Comunicó, en 1927, de su primera exposición en Lima, en el hall del céntrico hotel Bolívar. En 1935, su segunda exposición, compartiendo los salones de la Academia Alzedo con el pintor cusqueño Francisco Olazo.

Asimismo, fueron varias las oportunidades que Chambi apareció participando como fotógrafo oficial de las expediciones científicas en Machu Picchu.Ya en 1966, las páginas culturales de El Comercio publicaron el reportaje “Los Chambi: toda una institución de la buena fotografía en Cusco”, en el que no solo se rendía homenaje al patriarca, sino que se detallaba cómo sus hijos Víctor, Manuel y Julia continuaban y expandían su legado. Para entonces, don Martín tenía 75 años y recordaba su trayectoria iniciada en 1908, cuando aprendió los secretos del oficio en Arequipa, en el prestigioso estudio de Max T.

Vargas. Luego de establecerse en Sicuani en 1917, se trasladó definitivamente al Cusco en 1920, instalando su taller en la emblemática calle Márquez, un epicentro de la bohemia artística de la época.En setiembre de 1973, el Diario rindió homenaje a Chambi luego de su fallecimiento, ocurrido el día 13 a los 81 años.

Y desde entonces, noticias sobre sus muestras no cesaron. En enero de 1978, la obra de Chambi se presentó en la influyente galería Secuencia, en momentos en que la familia del artista se esforzaba por recuperar el archivo con el apoyo de la Fundación Earthwatch de Massachusetts, un trabajo de revisión, limpieza, clasificación e investigación impulsado por el fotógrafo y antropólogo estadounidense Edward Ranney.

Pronto llegarían noticias de nuevas exposiciones internacionales: en 1979 en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, dos años después en Zúrich y en Berlín en 1982. Como parte del Mes de la Foto, París lo descubrió en 1986.Un Chambi para descubrirLa nueva exposición que se inaugura el 10 de junio en el Centro Cultural Inca Garcilaso, bajo la curaduría de Peruska Chambi y Karen Bernedo, no es solo una muestra ambiciosa; supone la divulgación del rescate de un archivo hasta hace poco desconocido, así como un nuevo impulso a la obra del maestro.

Para su nieto, Roberto Chambi, la exposición “Chambi. Historia, oficio, archivo y legado” es el logro más grande desde que la familia asumió la gestión directa de este archivo y consiguió, en el 2019, declarar la obra del fotógrafo como Patrimonio Cultural de la Nación. “Eso significó muchísimo, porque una gestión institucionalizada nos permitió tener relaciones con la Biblioteca Nacional o con el Ministerio de Cultura.

También fue importante para presentar el proyecto del archivo y ganar el Fondo de la Embajadora de Estados Unidos para la conservación del patrimonio cultural en el Perú”, explica.Todo este trabajo de recuperación y puesta en valor ha permitido a la familia cerrar esta etapa con una serie de exposiciones en Puno, Cusco y Arequipa. Asimismo, el archivo Chambi cuenta hoy con un catálogo digital abierto al público que ha facilitado la recepción de nuevos datos y la corrección de sus propios registros en la catalogación de poco más de 40.000 negativos en diferentes soportes y formatos.El montaje en Lima ha demandado al archivo un año de investigación, con el apoyo de Óscar Chambi y los miembros de la Asociación Martín Chambi.

Para la muestra se ha escogido tanto material reconocible como inédito. Imágenes que permiten apreciar el proceso de modernización del Cusco entre los años 20 y 50, representado por la irrupción del automóvil, del ferrocarril o las obras de alcantarillado, así como la presencia de nuevos actores mesocráticos como telefonistas, obreros y operarios fabriles.

Son un total de 180 imágenes distribuidas en un circuito de cinco salas. En la primera, dedicada a los orígenes, se presenta la historia familiar del artista nacido en Coasa, Puno.

Chambi nunca olvidó su pueblo natal, al que visitaba periódicamente en un viaje que, en esa época, tomaba un día y medio desde el Cusco. También se exponen sus inicios profesionales en Arequipa, trabajando en el taller de Max T.

Vargas, asimismo de fotografías poco conocidas realizadas en Sicuani, donde trabajó como fotógrafo independiente en su propio estudio antes de mudarse a la ciudad imperial.La muestra, que se extenderá a lo largo de tres meses, también incorpora una selección de sus retratos de estudio, donde puede apreciarse su maestría en el retoque. La fotografía que abre este artículo justamente lo muestra en plena acción en la década de 1930, junto a sus asistentes, retocando un positivo.

Aquella emblemática escena se registró en el estudio de la calle Márquez, un espacio que sus nietos recuerdan con especial afecto, por haberlo visto trabajar allí durante sus años de madurez creativa. Ese tercer piso estaba ambientado especialmente como taller fotográfico, provisto de grandes ventanales y un sistema de cortinas que le permitían a Martín regular magistralmente la luz natural.