«No envejecemos linealmente, nos enfrentamos a tres escalones de caída»

El envejecimiento no es un proceso lento y parejo sino que a lo largo de nuestra vida ocurren algunos 'saltos' o etapas que aceleran el proceso. No hay antídoto pero sí es posible ganar calidad de vida con nuestra constancia diaria.
¿La clave? empezar a cuidarse, cuanto antes, mejor. Y es que la ciencia del envejecimiento ha dejado de centrarse solo en prolongar los límites de la vida intentando revertir la edad biológica para enfocarse en alargar la salud.
Así, cada vez son más las investigaciones que demuestran que los hábitos adquiridos desde edades tempranas tienen un impacto decisivo en la velocidad del envejecimiento biológico.Adoptar una alimentación equilibrada, mantener una rutina de ejercicio regular y dormir bien no solo mejora la calidad de vida, sino que retrasa el deterioro celular y previene enfermedades crónicas asociadas a la edad.La importancia de diferenciar entre edad cronológica y edad biológicaEl envejecimiento es como una escalera y saber esto te permite entender por qué ciertas etapas se sienten más pesadas. En lugar de subir una rampa inclinada poco a poco, damos pasos rápidos y grandes hacia abajo en tres momentos de la vida, marcados por cambios biológicos significativos.
Así lo ha explicado Carmen Romero, médico especialista en antienvejecimiento y longevidad saludable, durante su intervención en el programa 'La Ventana' de la Cadena SER, donde ha abordado el envejecimiento desde una perspectiva científica y social.La experta subraya asimismo la importancia de diferenciar entre edad cronológica y edad biológica. Mientras la primera se refiere al número de años vividos, la segunda está directamente relacionada con el estado real del organismo, condicionado por factores como el estilo de vida, la alimentación, el ejercicio físico o la gestión del estrés.«Hoy sabemos que no envejecemos de forma progresiva y constante, sino en escalones», afirma la experta, que ahonda en que según la evidencia científica más reciente, existen tres momentos clave en este proceso: los 44, los 60 y los 78 años.Por qué nos hacemos mayores de repente a los 44, los 60 y a los 78 añosEl primero de ellos, en torno a los 44, se conoce como «huelga metabólica», y ocurre porque el cuerpo empieza a mostrar una mayor dificultad para mantener la masa muscular y controlar el tejido adiposo, lo que puede derivar en problemas de salud a largo plazo si no se adoptan hábitos adecuados.A partir de los 60 años, el riesgo de enfermedades crónicas aumenta de forma notable.
Es en este punto donde se incrementan las probabilidades de desarrollar patologías como la diabetes o problemas cardiovasculares, lo que hace aún más necesario reforzar el autocuidado y la prevención.El tercer escalón se sitúa en torno a los 78 años y está estrechamente vinculado a la aparición de dependencia. Según la divulgadora, factores como la masa muscular, la estimulación cognitiva y las relaciones sociales son determinantes para mantener la autonomía y la calidad de vida en esta etapa.En esa línea, la experta ha destacado la importancia de realizar ejercicio físico regular para preservar la fuerza y prevenir caídas, así como fomentar la neuroplasticidad mediante pequeños cambios en la rutina diaria.
Sin olvidar el papel de las relaciones personales, que influyen directamente en el sistema inmunitario y el bienestar emocional.
Información de ABC (España). Edición y redacción: Noticias Today.
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