Hace menos de una semana, desfilaban por los juzgados de Martorell (Barcelona) los primeros testigos del caso Andic . La cuestión clave en el grueso de los interrogatorios fue la herencia del fundador de Mango; precisamente, porque es uno de los indicios que esgrimió la juez para señalar a su hijo Jonathan Andic por homicidio.

Lo desgranó así en su auto de prisión eludible bajo fianza, en el que apuntó a las desavenencias entre Isak y su primogénito, siendo el principal motivo de la mala relación -decía- la «obsesión por el dinero» del hijo, «hasta el punto de pedirle una herencia en vida». La instructora explicó que Isak Andic se vio «obligado a aceptar» dicha petición para continuar teniendo relación con Jonathan.

Fue una tercera persona la que «incitó» al empresario a aceptar: la terapeuta que atendía a la familia, Julia L., que este pasado martes llegaba a dependencias judiciales después de que la misma magistrada ordenase a los Mossos d'Esquadra investigar si había tenido «alguna implicación en los hechos». Finalmente, luego de defender la metodología aplicada en la terapia -psicoanálisis de corte 'freudiano', en el que la defensa de Jonathan enmarca los mensajes de Whatsapp que aluden a «matar al padre» y en los que se basa la juez para afirmar que sí existía una mala relación entre ambos-, salió del juzgado tal y como entró: en condición de testigo.

Pero hubo otro de ellos que refutó que Julia L. había basado toda la terapia familiar en esa «herencia en vida». Fue el reputado psiquiatra Antoni Bulbena quien explicó ante la instructora que él no compartía esa propuesta, después de que la propia terapeuta derivase a padre e hijo a su consulta -a la que acudieron en una única ocasión-, para buscar una segunda opinión.

Así, Bulbena certificó que la cuestión económica sí era clave en el conflicto entre ambos, o al menos en el enfoque planteado por la psicoanalista germano-ecuatoriana para tratar de solucionar sus desavenencias, que era el objetivo, certificó. Noticia relacionada general No No La juez ordena reconstruir la caída de Isak Andic y cita a declarar a su pareja Elena BurésLa tesis que desplegó la juez en el mentado auto de prisión es que, a mediados de 2024, Jonathan supo que su padre pretendía cambiar el testamento para crear una fundación, enmarcando en esas fechas un «cambio notable» en el primogénito, «el cual pretende reconciliarse y reconoce que su actitud con el dinero no es buena».

Fue así como Isak aceptó la excursión que le propuso su hijo para hablar los dos solos. El paseo por Collbató (Barcelona) el 14 de diciembre de 2024 en el que falleció, luego de caer al vacío desde una altura de unos 100 metros.

Un suceso que en origen se trató como un accidente, hasta que las pesquisas de los Mossos se saldaron con la detención de Jonathan, el pasado 19 de mayo, por homicidio. A incrementar la sospecha de un posible móvil económico, por tanto, a orillar la hipótesis de la caída accidental del empresario -el más rico de Cataluña y quinto de España, según Forbes-, contribuyó también esta semana quien fuera su pareja durante seis años, la golfista Estefanía Knuth quien, luego de morir Isak, exigió a sus hijos una dotación mayor que la contemplada en el propio testamento.

Fue también ella una de las pocas personas que, luego de el suceso y ante los investigadores, apuntó a una mala relación entre padre e hijo, poniendo así el foco sobre Jonathan. Volvió a hacerlo ante la juez, explicando que el fundador de Mango pretendía cambiar su testamento para crear una fundación y que ello supondría una merma en la herencia que recibirían sus hijos.

También, que el padre quería que su primogénito abandonase el gigante del textil el 1 de enero de 2025, es decir, sólo dos semanas después de la fecha en que tuvo lugar caída mortal en Montserrat. Pero el relato de Knuth, que apuntala ese supuesto móvil económico, lo desmontaron el viernes las hermanas de Jonathan, Judith y Sarah.

Si en sendas declaraciones ante los Mossos, el pasado septiembre, ya habían defendido la buena relación entre padre e hijo, en sede judicial volvieron a cerrar filas con el primogénito, aportando, asimismo, información novedosa. En cuanto a la herencia, detallaron que Isak elaboraba un testamento anual del que los tres estaban al corriente, porque el progenitor era cristalino en esas cuestiones.

También apuntaron, como ya hicieran ante la Policía, que todos ellos conocían la intención de su progenitor para alumbrar una fundación, de la que serían patronos. Es más, cada año, los tres hijos se reunían con Isak para ser informados sobre el eventual reparto patrimonial del empresario.

No sólo les informaba con «total transparencia», sino que las donaciones que les hacía en vida las iba restando de la herencia prevista para mantener un reparto igualitario entre los hijos. Salida de MangoHubo otro detalle de la declaración de Knuth que desmintieron Judith y Sarah: no era Isak quien quería que Jonathan abandonase Mango el 1 de enero, sino que el propio primogénito, según sus hermanas, había decidido abandonar la responsabilidad ejecutiva en Mango y quedarse sólo como consejero, para dedicarse a proyectos propios.

Proyectos para los que destinaría esos fondos bautizados en la causa como «herencia en vida», y que rondarían los 40 millones de euros. Sobre el papel del primogénito en la empresa, ya había hablado ante los investigadores su CEO, Toni Ruiz, para explicar que tanto Isak como Jonathan le habían trasladado que estaban «acabando de definir» cómo sería la salida del segundo de la parte ejecutiva; tareas que abandonaría para centrarse en ser un mejor accionista. «Un proceso consensuado entre los dos», explicó.

También precisó Ruiz que estaba al corriente de que el hijo mayor del fundador de Mango tenía la intención de abandonar la compañía para emprender nuevos proyectos personales, entre los que se encontraría una sastrería. El CEO de Mango certificó ante los Mossos que la salida de Jonathan de la compañía fue un «proceso consensuado» con IsakRespecto a la intención de Isak de alumbrar dicha fundación, también descartó que hubiese generado malestar entre sus hijos, indicando no sólo que estaban al corriente -al igual que él mismo-, sino también que iban a formar parte de la misma, que ya existía un borrador de los estatutos, y que, asimismo, «creó un sentimiento de pertenencia» entre la familia; desvirtuando así ese posible móvil económico, esgrimido como uno de los indicios para descartar la caída accidental.

Ruiz, junto a la secretaria de Andic durante más de 20 años, y el responsable de seguridad de Mango, así como investigadores de la Unidad de Montaña de los Mossos, serán los próximos en tener que desfilar por los juzgados de Martorell para testificar ante la juez. Será a partir de octubre, ya que sobre la mesa de la instructora hay muchos asuntos pendientes, siendo asimismo un juzgado mixto -con competencias tanto civiles como penales-.

También queda fijar fecha para la reconstrucción de la caída, y que la Audiencia de Barcelona resuelva el recurso de la defensa contra el auto de prisión eludible bajo fianza para Jonathan, por el momento, aún investigado por homicidio.