El pastor alemán pierde tanto pelo porque está diseñado para soportar frío y calor: tiene doble manto y un recambio marcado del subpelo. La muda se activa sobre todo por el fotoperiodo (horas de luz), un mecanismo hormonal en el que interviene la melatonina; por eso muchos perros “explotan” de pelo en ciertos meses.

En hogares calefaccionados o con aire acondicionado, el ciclo puede desordenarse y verse una caída más constante. En general, hace dos mudas fuertes: una en primavera (pierde abrigo) y otra en otoño (prepara subpelo).

Asimismo, es habitual una pérdida moderada todo el año, especialmente en perros que viven mayormente adentro. El manto externo (pelo de cobertura) protege de la humedad y el sol; el subpelo es más fino y denso, actúa como aislante.

Cuando el subpelo se “afloja”, aparece el típico mechón que sale por puñados al acariciar. En épocas normales, 3–4 veces por semana suele ser suficiente.

En plena muda, a diario reduce nudos, caspa y pelo suelto. Un cepillo de subpelo o rastrillo (sin lastimar la piel) suele funcionar mejor que “baños salvadores”.

El cepillado afuera y siempre en el mismo lugar ayuda más que perseguir pelitos. Sumá aspiradora con filtro HEPA y fundas lavables.

Bañar de más puede empeorar la barrera cutánea: mejor baños espaciados y con shampoo veterinario si hay piel sensible. Un pelaje sano depende de proteína de calidad, ácidos grasos omega‑3 (EPA/DHA), zinc y vitaminas.

En veterinaria, la suplementación con omega‑3 se usa por su efecto antiinflamatorio en piel (útil si hay dermatitis), pero la dosis debe ajustarse al perro y a su dieta. Preocupate si la pérdida es a parches, con picazón intensa o piel enrojecida.

Entre las causas frecuentes: alergias ambientales o alimentarias, pulgas/ácaros (sarna), infecciones bacterianas o por hongos, y problemas hormonales como hipotiroidismo o síndrome de Cushing, que suelen dar pelo opaco y zonas ralas. Consultá si la caída dura más de 6–8 semanas fuera de temporada, si hay calvas, mal olor, costras, dolor, cambios de conducta, o si el perro se rasca/lambe sin parar.

También si baja de peso, está decaído o cambia su sed: ahí ya no es “muda”, es un posible problema de salud.