Pese a la relativa escasez de encadenados montañosos, los grandes aficionados al ciclismo coinciden en que el Tour de este año presenta un recorrido muy duro y propicio para la combatividad. Las dos primeras etapas , disputadas en España, les han dado hasta cierto punto la razón.

Por la mañana varios ciclistas esperaban algún tipo de revancha de Tadej Pogacar luego de el gran triunfo inicial del equipo Visma y de Jonas Vingegaard (su gran rival), pero la segunda etapa no ofreció las esperadas emociones fuertes hasta el kilómetro final, cuando Isaac del Toro y Tadej Pogacar cruzaron la meta de la mano en la durísima rampa final. La etapa podía considerarse de media montaña, salpimentada por un triple paso por el 'muro' del Castillo de Montjuic antes de la meta en Barcelona que prometía una interesante cantidad de hachazos.

Un recorrido bastante picante para tratarse de la segunda jornada, muy peligrosa para los ciclistas que no han llegado en su máximo punto de forma. Juan Ayuso , portador del maillot blanco al mejor joven, había dicho antes del comienzo que era una etapa «muy estresante» y que su objetivo para el domingo era «sobrevivir».

Hubo mucho estrés, pero pocos ataques.A pesar de la alta velocidad de los ciclistas, fue quizá el temor a ese estrepitoso final lo que deparó un inicio de etapa tranquilo e incluso aburrido, con una escapada siempre controlada de tres ciclistas (Molenaar, del Caja Rural; Engelhardt, del Jayco; y Van den Broek, del Picnic), los dos primeros debutantes, que duró un centenar de kilómetros.Noticia relacionada general No No Tour de Francia Juan Ayuso: «Cada vez pienso menos en la desesperación para que suceda a Induráin» Sergi FontEn el puerto de Begues, a mitad de etapa, comenzaron a descolgarse los velocistas de un pelotón que de ninguna forma iba a poder llegar agrupado a Barcelona. Un gentío enfebrecido rodeó al pelotón y a los escapados durante casi toda la jornada, pese al calor.

Van den Broek tuvo que renunciar a la épica por un calambre y fue rápidamente absorbido. Sus compañeros de fuga disfrutaron del protagonismo un rato más, hasta que quedaban 40 kilómetros para la meta.

El primer paso por el 'muro' de Montjuic (1,6 kilómetros a casi un 10% de pendiente) estaba colocado a 30 para el final. La carretera era sinuosa y se iba estrechando; el pelotón llegó a cortarse por el temor a las caídas, favoreciendo la duración de la escapada.

Seixas, Del Toro y algunos otros corredores tuvieron que cambiar de bicicleta por problemas mecánicos. Poco después, la gran promesa francesa estuvo a punto de chocar con un coche de la carrera y estropear el Tour a millones de personas .

Cuando comenzaba el circuito final de Montjuic corría con medio minuto de desventaja y tuvo que hacer un gran sobreesfuerzo inmenso para entrar al pelotón. El equipo de Pogacar demostró pronto que no estaban para bromas e impuso un ritmo nada compasivo en la primera subida a Montjuic (cuyos 700 metros finales son de una dureza terrible).

El líder no se despegaba un metro del esloveno. Miles de personas en la cuneta gritaban bajo la canícula.

Los líderes cruzaron juntos el primer paso y llegaron juntos a la segunda ascensión al 'muro', siempre espoleados por el equipo UAE. Todos los 'gallos' aguardaban un ataque feroz de Pogacar, pero no tuvo lugar movimiento alguno tampoco en el segundo paso.A la última subida llegaron sólo 25 ciclistas en el pelotón; UAE siguió trabajando para estirar la carrera, pero a falta de cinco kilómetros otros equipos colocaron en cabeza a los lanzadores de sus líderes.

Tiesj Benoot, compañero de Seixas en el Decathlon, descolgó a varios ilustres. Pero nadie se atrevió a arrancar hasta que al final de la subida Tobias Johannesen probó a los mejores.

Carapaz fue el siguiente, cuando quedaban sólo dos kilómetros. Después Skjelmose, en la bajada previa al último repecho. 700 metros en los que el UAE demostró su instinto asesino para recuperar unos pocos segundos pero, sobre todo, dar un golpe de autoridad con una victoria estelar y sin asumir la responsabilidad del liderato.

Pogacar vigiló siempre para asegurar la victoria de su compañero. Las lágrimas de Del Toro en su primer Tour aseguran una lealtad incluso mayor hacia su jefe de filas por parte de un ciclista llamado a hacer historia (es el segundo mexicano que lo consigue, después de Raúl Alcalá).

Mañana la carrera saldrá de Granollers y terminará ya en suelo francés: concretamente, en el Pirineo Oriental.