El fracaso de 'Supergirl' se veía venir: así fue su caótico desarrollo en la DC de James Gunn

El verano pasado Superman hizo 618 millones de dólares. No eran cifras de récord pero al menos había superado a Los 4 Fantásticos: Primeros pasos de Marvel y, sobre todo, parecía suficiente para reiniciar la continuidad de DC luego de años y años de películas disfuncionales.
James Gunn era su director y guionista al tiempo que nuevo presidente de DC Studios junto a Peter Safran, habiendo probado su oficio en la vecina Marvel con Guardianes de la Galaxia, y revalidándolo ahora con un film que, en general, dejó satisfecho a todo el mundo.Ahora bien, a continuación llegaba lo difícil. ¿Que Superman hubiera salido bien implicaba que DC Studios podía prosperar, en medio de una fatiga superheroica más que palpable y al margen del talento creativo particular de Gunn?
¿Qué pasaría cuando llegaran películas que no habían sido desarrolladas personalmente por él? Pues nos tocaría verlo al verano siguiente, con el estreno de Supergirl.
El segundo peldaño del nuevo Universo de DC, una película no escrita ni dirigida por Gunn, y con un personaje no demasiado apreciado por el gran público. Ya había una Supergirl, de 1984, que lo había demostrado.¿Qué ha pasado entonces?
Pues que Supergirl es un fracaso. En su fin de semana de apertura ganó únicamente 37 millones de dólares, que era incluso menos que lo recaudado inicialmente dentro de la épica debacle que fue Joker: Folie à deux hace un par de años.
Supergirl lleva ahora mismo 81 habiendo costado entre 170 y 180 millones, así que las pérdidas van a ser voluminosas y dejan claro que DC no ha cumplido la prueba de fuego: al margen de Gunn y personajes-insignia, no puede sobreponerse ni al presente del género ni a la costumbre del estudio de que sus producciones se sumerjan en el caos.Porque es también lo que ha pasado en Supergirl, cómo no. Lo repasa Hollywood Reporter.
Supergirl es el resultado de un desarrollo de lo más desigual, fruto de unas sospechas sobre la calidad de la película que se remontan a mediados de 2025, al poco del estreno de Superman. El film protagonizado por Milly Alcock (llegada de La casa del dragón) no dejó de acumular pases de prueba durante esos meses, y ninguno de ellos superó los 60 puntos de aprobación sobre 100.
Nadie se fiaba de que funcionara.La vieja DC que tanto amábamosY era algo que se veía venir, a causa de la tensión que se había respirado en el rodaje entre Gunn y el director designado, Craig Gillespie. Había confianza en este cineasta, que venía de éxitos independientes como Lars y una chica de verdad o Yo, Tonya, pero pronto surgieron las desavenencias con Gunn en tanto a productor. “La forma educada de describirlo es que no estaban en sintonía creativa”, asegura una fuente.Lo que acabó sucediendo es que el estudio tomó las riendas de Supergirl alrededor del pasado diciembre, orquestando unos reshoots que duraron unos nueve días.
Para rodar estas nuevas escenas DC fichó a un guionista de confianza de Gunn, Jeremy Slater (llegado de la serie de Marvel Caballero Luna), y este complementó el material de la guionista Ana Nogueira, escritora principal del proyecto. No está claro en qué consistieron estos rehoots, pero luego de las ediciones pertinentes resultó que este montaje del estudio era más breve que el original de Gillespie.
La versión original, la que no prosperó, duraba 11 minutos más.En estos 11 minutos se le daba más protagonismo al villano de Supergirl (Krem, interpretado por Matthias Schoenaerts), sin que las diferencias fueran mucho más allá. La competición de montajes se saldó en DC Studios a favor de los productores sin que esto implicara una gran confianza en lo sucedido, pues tampoco parecía haber mucho que se pudiera arreglar: la película no funcionaba y punto.Un elemento importante de fricción entre Gunn y Gillespie fue, en otro orden de cosas, la música: Gunn es conocido por seleccionar con mucho cuidado el soundtrack de sus películas y quiso que su impronta se dejara notar en Supergirl… entrando en conflicto con la de Gillespie, que como queda claro en películas como Cruella o la citada Yo, Tonya, también le presta mucha importancia a las canciones no originales.
El gran conflicto vino con la canción que suena durante la batalla final, algo que ha sido muy criticado en redes sociales por la elección de un cover acústico de The Middle de Jimmy Eat World.Al parecer Gunn hubiera preferido otra versión de Girls Just Wanna Have Fun de Cyndi Lauper, pero fue Gillespie quien se impuso. Sea como sea, Supergirl se arrastró hacia su fecha de estreno con sus grandes responsables teniendo claro que no era gran cosa, de forma que pudieran prepararse para las malas críticas y el derrumbe en taquilla.
De modo que Peter Safran no ha tardado en declarar: “Aunque Supergirl no ha cumplido nuestras expectativas, es solo un componente más de una estrategia más amplia y a largo plazo”.Porque eso es lo interesante: que Gunn y Safran tienen en mente un ambicioso calendario, estilo Marvel, para lo que denominan un Capítulo 1 (¿una Fase 1?) denominado Dioses y monstruos. Este tiene fijo por ahora la llegada a HBO Max de Linternas, el estreno de Clayface (una película de terror de bajo presupuesto) para este octubre, y al año siguiente la secuela de Superman, Man of Tomorrow.
Entre medias Gunn prepara una serie con el Jimmy Olsen de Skyler Gisondo que sería un falso documental, y otra con Mr. Terrific (Edi Gathegi) que también conocimos en Superman.Pero claro, ¿hasta cuándo pueden planear proyectos Safran y Gunn?
¿Hay peligro de que los fracasos como Supergirl conduzcan a su despido? Pues parece que el contrato de ambos con Warner se acaba entre 2026 y 2027.
De forma que, si para entonces la nueva DC Studios no parece prosperar, es posible vislumbrar un prematuro final para la franquicia.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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