De un esguince a una embolia pulmonar: cómo es la cirugía más compleja del mundo y quién es el único médico que la hace en un hospital público

Ya es complicado leer su nombre en un primer intento también en un segundo y hasta un tercero. La tromboendarterectomía pulmonar es conocida como una de las cirugías más complejas del mundo... y también la más temida.
Se la llama TEA (por sus siglas en inglés) y quienes llegan a esta instancia son los pacientes que sufren hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (HPTC)."La complejidad de la cirugía reside en que hay que enfriar el cuerpo del paciente bajarlo a 18 grados de temperatura y llevarlo a una hipotermia profunda. Una vez lograda se detiene el corazón se le extrae toda la sangre del cuerpo que de acuerdo a la contextura son entre cuatro y cinco litros.
Luego se le coloca un casco de hielo y se operan las arterias" describe el cirujano cardiovascular Marcelo Nahín (57) con la misma naturalidad de quien brinda una receta culinaria.¿Cuál es el síntoma principal de la patología que requiere esta práctica? "La disnea progresiva es decir la dificultad para respirar o la sensación de falta de aire.
Si antes caminaba dos cuadras ahora no puede hacer cien metros y si antes caminaba media cuadra ahora no llega al baño. Es una disnea intensa y profunda que afecta a jóvenes y adultos no respeta rango etario.
Por eso estamos convencidos que la cirugía es la primera opción de tratamiento porque es curativa de la enfermedad" afirma Nahín que es jefe de Cirugía del Hospital El Cruce de Florencia Varela."Ocurre que no es sencillo llegar a su diagnóstico y todos los pacientes sufren lo que se llama la odisea diagnóstica porque pululan por médicos que no dan en la tecla -subraya Nahín-. El paciente con TEA sufre falta de oxígeno lo que lo lleva primero a un médico clínico que lo deriva a un neumonólogo que a través de una espirometría le dice que el aire le entra sin problemas porque no tiene obstruida las vías aéreas (sino las arterias pulmonares).
Entonces los médicos sin saberlo le prescriben ver a un psiquiatra pensando que se trata de un ataque de pánico. Y ese derrotero golpea anímicamente a un paciente con serias dificultades respiratorias".La tromboendarterectomía pulmonar se realiza en tan sólo 26 de los 196 países del mundo y Argentina es uno de ellos.
Para esta intervención trabajan 30 profesionales de los cuales diez están en el quirófano: tres cirujanos un anestesiólogo dos técnicos un perfusionista dos instrumentadores un técnico de rayos y otro de hemoterapia. Dada la complejidad de su técnica se realiza en uno o dos centros por país "porque para que esta cirugía tenga éxito se debe concentrar la patología en muy pocos grupos quirúrgicos".Aporta datos y estadísticas el doctor: "La embolia aguda de pulmón es la tercera causa de muerte cardiovascular -no general- en el mundo detrás del infarto agudo de miocardio y del accidente cerebrovascular" hace saber y pide remarcar en la nota que "el 60 por ciento de los trombos venosos (coágulos de sangre) de los miembros inferiores y de las embolias pulmonares se producen durante una internación por cualquier causa.
¿Por qué? Porque la inmovilidad que te da la internación si no está bien cuidada puede producir un trombo en las piernas".Y redobla la apuesta Nahín.
"En cierta forma los médicos tenemos responsabilidad en toda la cadena epidemiológica. Te digo más: tengo dos pacientes operados de tromboendarterectomía pulmonar por un esguince de tobillo.
¿Sabés por qué? Por un tema de ley de gravedad: porque desde las venas de los miembros inferiores es donde más les cuesta llevar sangre al corazón por eso las piernas y tobillos son los lugares donde más se producen las trombosis venosas".
Confiesa el profesional que sigue sorprendido por "la desproporción que hay entre la nimiedad de la causa por la cual un paciente ingresa en la primera etapa y la gravedad en la que puede derivar esa -a priori- inocente primera etapa. ¿Me explico?
Puede suceder que de un esguince de tobillo se termine en una tromboendarterectomía pulmonar. Es literal: una paciente pisó una baldosa floja en la calle y la terminé operando de TEA.
Por supuesto que no todos los esguinces hacen trombosis venosas pero podría suceder".La incidencia mundial es de 5 a 7 pacientes nuevos por millón de habitantes por año "pero se vio que si los países establecen programas de seguimiento del TEP Agudo (tromboembolismo de pulmón) encuentran más pacientes que pasan a la fase crónica y empiezan a detectar hasta 15 pacientes nuevos por millón de habitantes por año. En Argentina cada año aparecen 750 casos nuevos de embolia pulmonar crónica de los cuales 400 serían candidatos para la cirugía" puntualiza Nahín que acota que "en el país se realizan 15 tromboendarterectomías pulmonares anuales"."La no detección de estos pacientes con el efecto acumulativo de estos últimos años nos hace proyectar que en Argentina hay unos 5.000 enfermos que andan por la vida con disnea y TEP crónico y se los etiqueta con el diagnóstico erróneo de asma o EPOC.
Para que tengas una idea cinco mil enfermos es casi la misma cantidad que hay en la lista de espera de trasplante renal del INCUCAI con la diferencia que en esta enfermedad (TEP crónico) hay una cirugía curativa a la cual no acceden porque están mal diagnosticados" explica el panorama con vehemencia.Lleva 25 años como cirujano y 30 como médico después de haber hecho la carrera en seis años y otros nueve especializándose. "Después tuve otros dos años más con una subespecialización porque para afrontar esta cirugía hay que formarse en serio no hay otra opción.
Estamos hablando de la operación más difícil de las cirugías cardiovasculares. Para obtener buenos resultados a la medicina hay que ejercerla con pasión.
No concibo lo contrario; la cirugía cardiovascular es mi profesión y mi pasión".En diez años Nahín lleva operados a 62 pacientes en El Cruce y otros 6 en el Británico. Comenta que el día antes de una TEA practica la misma rutina casi de monje tibetano.
"Estoy en casa tranquilito no voy al gimnasio evito hacer trámites que puedan generar algún tipo de estrés trato de distraerme con alguna película ceno liviano y me acuesto temprano para llegar al quirófano descansado ya que una operación así puede durar entre diez y doce horas según la masa corporal del paciente".Admite que es estresante y demandante la especialidad que eligió "pero nunca dudé porque por sobre todas las cosas este trabajo es un sentimiento en el que uno se entrega al prójimo" expresa el médico nacido en Azul padre de tres hijos y casado con una nutricionista. "Mis colegas en el extranjero ganan fortunas yo vivo bien pero hasta ahí no obstante no me imagino la vida fuera de la medicina" dice el médico que también es docente en la UCA.No llegan a los dedos de una mano los cirujanos argentinos que encaran esta epopeya quirúrgica.
Tampoco los centros de salud que la realizan: asimismo de El Cruce único lugar público están el Británico y unos pocos hospitales privados. El propio Nahín que es el único que la realiza en el sector público dice -con humildad- que no conoce más que a Roberto Favaloro el sobrino de René que fue el pionero en el país allá por 1992.Surge el apellido Favaloro en la conversación y Nahín señala que trabajó en la Fundación Favaloro adonde ingresó por concurso en 1997 y posterior a un exigente examen.
"Compartí los tres últimos años de vida con mi admirado René Favaloro. Hablaba todos los días con él ya que yo era jefe de residentes y debía saber las historias clínicas de los pacientes que se operaban cada día"."Yo tenía que coordinar cada intervención y era quien lo llamaba a René a la casa para contarle sobre las cirugías que tendría al día siguiente.
Fue una eminencia y yo lo agarré en una etapa buenito más aplacado y ablandado --risas-- pero me habían dicho que era riguroso al máximo como debe ser"."Fui su segundo ayudante en varias cirugías y primero un puñado de veces. Un orgullo haber estado tan cerca de semejante prócer.
¿Qué cosas me dejó? Bueno que no hay otra prioridad más importante que el paciente es decir que el único protagonista del acto médico es el paciente y no hay que anteponer ningún interés propio por encima suyo.
Y yo lo veía como docente y pude absorber como una esponja sus lecciones su conocimiento. Su humildad y austeridad me marcaron como profesional y como persona" afirma.Un paciente en primera personaWalter Rodríguez (60) es cantante y emprendedor vive en Berisso y en junio de 2022 atravesó un insólito hecho mientras paseaba a su mascota.
"Apareció un pitbull que se abalanzó contra mi perro un border collie y en el intento por separarlos y proteger a mi perrito hice una fuerza sobrehumana que derivó en la fractura de mi brazo. Casi me desvanecí y cuando volví en sí con la ayuda de una vecina regresé a mi casa pero me faltaba el aire me ahogaba y demoré media hora en caminar dos cuadras".Ante el cuadro Rodríguez fue a un hospital de La Plata donde quedó internado una semana y en ese lapso se le desencadenó una trombosis en una pierna y una embolia pulmonar.
Se le dio el alta estando anticoagulado pero en 2023 se le hizo otra embolia pulmonar lo que lo convirtió en un paciente crónico."Pasaron cuatro años y un montón de sensaciones amargas en este tiempo. Subsistí no tuve vida porque podía hacer muy poco por la falta constante de aire.
Como cantante no podía tener presentaciones porque después de los 20 minutos sentía taquicardia y la cabeza me explotaba... El doctor Nahín ya sabía de mi situación y me habló mucho de esta operación que me curaría...
Pero no me terminaba de decidir tenía cagazo para qué lo voy a negar. Había leído sobre cómo era y bueno me costaba dar el paso pero a la vez era un espectro no vivía" recuerda Rodríguez.El doctor Nahín empezó a comunicarse intentando sacarle el miedo y también asegurándole una vida mucho mejor.
"Conocí al cardiocirujano y me acompañó desde el primer minuto. No dejó de llamarme acompañarme y alentarme antes y después de la operación.
Yo ya no trabajaba en mis otros emprendimientos como peluquero y tuve que cerrar el salón de fiestas porque no tenía fuerzas".Hasta que el 5 de abril último en Pascuas tomó impulso respiró profundo y decidió internarse en el Hospital El Cruce y cinco días después se hizo la operación. "Todavía estoy en la etapa de recuperación pero me siento bien no tengo esos síntomas de ahogo que tenía antes.
Al quinto día de operado me había levantado por mis propios medios y hasta me animé a cantar dos tangos en el hall del hospital. Al séptimo día ya estaba de regreso a mi casa.
Estoy disfrutando de mi nueva vida agradeciéndole a Dios y al doctor Nahín por su humildad e inmensa capacidad para resolver con profesionalismo un caso tan complejo".AS
Información de Clarín — Policiales. Edición y redacción: Noticias Today.
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