SANTA FE.— Los últimos movimientos en la Casa Rosada demuestran la necesidad urgente que tiene el oficialismo nacional a la hora de intentar reordenar su camino en los últimos dieciocho meses de mandato que le quedan. El poder vuelve a demostrar que en su entramado no hay lugar para lealtades extremas y mucho menos para caprichos.

La caída de Manuel Adorni convierte en sentencia el axioma que inscribe al pragmatismo como uno de los principios ineludibles cuando se trata de mantener la gobernabilidad. La administración de los Milei fue dejando afuera de su estructura a muchos de los que iniciaron la gestión el 10 de diciembre de 2023, pero ninguno lastimó tanto el eje de flotación y sustentación de La Libertad Avanza como el caso del ex vocero y jefe de Gabinete, que seguirá dando novedades que darán de lleno en el concepto presidencial de “la moral como política de Estado”.

Contratiempos en la reestructuración de la comunicación oficial En esta etapa difícil de comparar con otras instancias que atravesó el mileísmo, vale apuntar que la inevitable salida del alfil -por antonomasia- de los hermanos más poderosos de la Argentina obligó a los capitostes violetas a pretender dar una lavada de cara a la comunicación gubernamental. Del debut del flamante portavoz del primer mandatario, Adrián Ravier , quedó un título que no cayó bien en el seno libertario.

La definición surgió de una pregunta que le hizo El Litoral con respecto a los altos costos que tiene la energía para los argentinos. Consulta que se efectuó luego de que el funcionario destacara la suba de exportaciones que tiene el país gracias a Vaca Muerta.

Haciendo una apología de la eliminación de los subsidios, Ravier indicó que esto “ha implicado también una medida muy desafortunada, muy ingrata, que este Gobierno tiene que hacer de decir ‘Te tengo que duplicar el gas, te tengo que duplicar el agua, te tengo que duplicar el costo de la electricidad’. Eso también después conduce a otro tipo de acciones en la familia de decir, ‘Bueno, ahora que está más caro el gas, voy a tratar de abrigarme, más que prender el gas’, remató el vocero, que rápidamente salió a rectificarse reconociendo que la frase “fue poco feliz”.

Otra cuestión a la que ni él, ni el nuevo secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, pudieron dar respuesta, es al pedido que se les entregó en mano con respecto al conjunto de restricciones que a través de la Casa Militar continúan poniendo un cerrojo inconstitucional al trabajo de los acreditados en la sede del Poder Ejecutivo Nacional. El miércoles, mientras Karina y Javier Milei encabezaban un cónclave con sus legisladores en el Salón Héroes de Malvinas, las medidas que van contra la libertad de prensa y expresión se potenciaron al punto de que los periodistas, no sólo no podían salir de la Sala Roberto Di Sandro, sino que, en caso de hacerlo para ir a los sanitarios, debían ir custodiados por personal a cargo del general de Brigada Sebastián Ibáñez, responsable de la custodia en Balcarce 50.

Un dispositivo antidemocrático que se impuso luego de una denuncia que acusaba a los cronistas de poner en peligro la seguridad nacional, algo que la Justicia Federal desestimó y archivó. Empoderamiento de Santilli y vínculo con los gobernadores Más de tres meses llevó reconocer que Adorni era insostenible y varias semanas determinar quién lo reemplazaría cuando se tomó la decisión de eyectarlo del cargo.

Así como se desestimó que fuera Sandra Pettovello (ministra de Capital Humano y segunda en la línea sucesoria de la JGM), quien ocupara el puesto, lo mismo sucedió con Martín Menem, a quien prefieren tener al frente de la Cámara baja en contraposición con un Senado que tiene al frente a Victoria Villarruel y a una jefa de bloque que ya mostró atisbos de cierta independencia del verticalismo mileísta, al que Patricia Bullrich prefiere no adscribir. Descartadas estas posibilidades, incluyendo la del canciller Pablo Quirno y la titular del partido y bloque libertario en la Legislatura porteña, Pilar Ramírez, fue Diego Santilli la opción ineludible.

Al fin y al cabo, fue el que salvó las papas en la provincia de Buenos Aires cuando se desplomó José Luis Espert, y es quien viene dialogando con los gobernadores a partir de hacerse cargo de la cartera de Interior, área que negoció conservar bajo su órbita, aunque auditado por un karinista de pura cepa, nos referimos al ex secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. “Como todo dirigente que asume un rol de tanta responsabilidad, Diego acordó pautas que le permitan gestionar sin trabas . Es lo habitual, pero está bien claro que todo lo que haga va a ir en línea con los considerandos y postulados del Presidente.

De eso no tengan dudas”, expresó una garganta que trabaja con él desde las épocas en que era vicejefe de Horacio Rodríguez Larreta en la CABA. El mismo dirigente reconoció que no le gustó “para nada” la presencia de Adorni en la jura de su sucesor. “Se podría haber evitado”, expresó encogiendo los