Los extraños animales que controlan su temperatura corporal

En 1774, el médico y científico británico Charles Blagden recibió una invitación inusual de un colega médico: pasar un tiempo en una pequeña habitación que era más calurosa, según escribió, “de lo que antes se creía que cualquier ser vivo podía soportar”.Muchas personas se habrían horrorizado ante esta propuesta, pero Blagden se sintió encantado con la oportunidad de experimentar consigo mismo. Se maravilló al ver que su temperatura se mantenía en 98 grados Fahrenheit (aproximadamente 37 grados Celsius), incluso cuando la temperatura de la habitación se acercaba a los 200 °F (unos 93 °C).Hoy en día, se sabe que esta capacidad de mantener una temperatura corporal estable, llamada homeotermia, existe entre innumerables especies de mamíferos y aves.
Pero también hay algunas excepciones notables. La temperatura corporal del lémur enano de cola gorda, por ejemplo, puede fluctuar casi 45 °F (25 °C) en un solo día.De hecho, cada vez son más los estudios que sugieren que muchos más animales de lo que los científicos creían emplean este enfoque flexible la heterotermia variando su temperatura corporal durante minutos, horas o semanas.
Esto puede ayudar a los animales a sobrevivir a todo tipo de peligros.“Como somos homeotermos, asumimos que todos los mamíferos funcionan como nosotros”, afirma Danielle Levesque, ecofisióloga especializada en mamíferos de la Universidad de Maine. La forma más extrema y conocida de heterotermia es la hibernación clásica, que se ha estudiado más extensamente en animales que la utilizan para ahorrar energía y así sobrevivir a los largos y fríos inviernos del hemisferio norte.
Estos animales entran en largos periodos de lo que los científicos denominan letargo profundo, en los que el metabolismo se ralentiza hasta casi detenerse y la temperatura corporal puede descender hasta casi el punto de congelación.Pero la hibernación es solo un extremo de lo que algunos científicos consideran ahora un espectro. Los murciélagos australianos Nyctophilus bifax, por ejemplo, ajustan su letargo en función de los cambios diarios en las condiciones meteorológicas.
Mari Aas Fjelldal, bióloga especializada en murciélagos de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida y la Universidad de Helsinki, utilizó pequeños transmisores para medir la temperatura de la piel de 37 murciélagos en libertad en Australia mientras realizaban sus actividades diarias. Al igual que muchas especies heterotérmicas, los murciélagos pasaban más tiempo en letargo cuando hacía frío, pero también caían en letargo con más frecuencia cuando aumentaba la intensidad de la lluvia y el viento, según informaron Fjelldal y sus colegas en Oecologia en 2021.
Incluso hay reportes de murciélagos grises preñados que entran en letargo durante las impredecibles tormentas primaverales, una maniobra fisiológica que básicamente detiene su embarazo. Otros animales, como los petauros del azúcar pequeños marsupiales de nariz rosada que “vuelan” entre los árboles utilizando pliegues de piel similares a alas rara vez utilizan el letargo, pero parecen capaces de aprovecharlo en caso de emergencias climáticas importantes.
Durante una tormenta con vientos ciclónicos de categoría 1 de casi 100 kilómetros por hora y 9,5 centímetros de lluvia en una sola noche, los petauros eran más propensos a permanecer acurrucados en sus nidos en los huecos de los árboles, y muchos entraron en letargo, reduciendo la temperatura corporal de 34,5 °C (94,1 °F) a una media de unos 19 °C (66 °F), según descubrieron Geiser y sus colegas.De manera similar, en respuesta a una inundación accidental en el laboratorio, los investigadores observaron un período muy inusual de letargo de varios días en un ratón espinoso dorado, cuya temperatura alcanzó un mínimo de unos 24 °C (75 °F).Amenazas de otro tipo, como la presencia de depredadores, también pueden provocar el letargo. El lirón gris, por ejemplo, a veces entra en largos periodos de letargo a principios del verano.
Al principio, este comportamiento desconcertó a los investigadores: ¿por qué dormir durante el verano, cuando las temperaturas son agradables y hay comida en abundancia, sobre todo si eso significa renunciar a la oportunidad de reproducirse?Después de examinar años de datos recopilados por varios científicos, dos investigadores llegaron a la conclusión de que, dado que la primavera y el comienzo del verano son períodos especialmente activos para los búhos, estas pequeñas criaturas, que son un bocado apetecible, probablemente optaban por pasar las noches en letargo, escondidas a salvo en madrigueras subterráneas, para evitar convertirse en la cena. En lo que se cree que es una estrategia similar para evitar a los depredadores nocturnos, los murciélagos de Fjelldal modifican ligeramente su letargo en función de la fase lunar, pasando más tiempo en estado de letargo a medida que la luna se llena y se vuelven más fáciles de detectar.El dunnart de cola gruesa, un marsupial carnívoro parecido a un ratón originario de Australia, es una tercera especie que se mantiene oculta cuando siente que corre más riesgo de ser devorado.
En un estudio, los investigadores colocaron dunnarts en dos tipos de recintos: algunos tenían mucha cobertura del suelo en forma de láminas de plástico, simulando un entorno protegido de los depredadores, mientras que otros recintos tenían poca cobertura, simulando un mayor riesgo de depredación. En los entornos de mayor riesgo, los animales se alimentaban menos y su temperatura corporal se volvía más variable.Levesque, que ha estudiado una flexibilidad térmica similar en musarañas arbóreas de gran tamaño, afirma que incluso pequeñas variaciones en la temperatura corporal pueden ser importantes para ahorrar agua y energía.
De hecho, la pérdida de agua durante el tiempo caluroso puede suponer un grave riesgo para muchos mamíferos, y la heterotermia es una importante herramienta de conservación para algunos. En cambio, criaturas como los murciélagos Macronycteris commersoni de Madagascar utilizan el letargo.
En los días cálidos, los murciélagos entran en pequeños episodios de letargo que duran solo unos minutos. Pero durante los días especialmente calurosos, los murciélagos entran en letargo durante hasta siete horas, reduciendo su metabolismo a menos del 25 % de lo normal y permitiendo que su temperatura corporal aumente hasta los 42,9 °C (109,2 °F).
Y en un experimento con zarigüeyas de cola anillada, el aumento leve de su temperatura corporal en unos 3 °C (5,4 °F) durante una ola de calor simulada les ahorró a los animales unos 10 gramos de agua por hora, una cantidad considerable para una criatura que pesa menos de 800 gramos.Este modo de vida heterotérmico proporciona a algunos animales un pequeño margen de maniobra a la hora de hacer frente a la variabilidad de su entorno, afirma el ecólogo fisiológico Liam McGuire, de la Universidad de Waterloo, en Ontario, Canadá. Hoy en día, no obstante, los científicos están empezando a darse cuenta de que, para muchos mamíferos, permitir que la temperatura corporal sea un poco más flexible también puede ser clave para la supervivencia.Este artículo apareció originalmente en Knowable en Español, una publicación sin ánimo de lucro dedicada a poner el conocimiento científico al alcance de todos.
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Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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