Un estudio publicado en la revista científica Clinical Gastroenterology and Hepatology encontró que el consumo habitual de café se asocia con un menor riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas crónicas, cirrosis y cáncer de hígado.La investigación analizó información de más de 354.000 adultos del Reino Unido. Los participantes permanecieron bajo seguimiento durante casi 13 años.

El objetivo consistió en evaluar cómo distintos patrones de consumo influían en la salud del hígado.Los investigadores recopilaron datos sobre la cantidad de café que consumía cada participante. También analizaron el tipo de bebida que prefería cada persona, ya fuera café molido, instantáneo o descafeinado, así como el uso de azúcar o edulcorantes.Los resultados mostraron que quienes consumían café de forma regular presentaban una menor probabilidad de desarrollar enfermedades hepáticas crónicas, cirrosis y carcinoma hepatocelular, el tipo más frecuente de cáncer de hígado.El análisis también encontró una relación entre el consumo habitual de café y un menor riesgo de fallecer por causas vinculadas con enfermedades hepáticas.Uno de los principales hallazgos fue que los beneficios aparecieron en diferentes variedades de café.

Tanto el café con cafeína como el descafeinado mostraron asociaciones favorables con la salud del hígado. No obstante, la magnitud de los efectos cambió ligeramente según el tipo de preparación y la cantidad consumida.El estudio también evaluó el efecto de añadir azúcar o edulcorantes a la bebida.

Los autores señalaron que la relación entre el consumo regular de café y la menor incidencia de enfermedades hepáticas se mantuvo incluso entre quienes agregaban estos ingredientes.Los investigadores consideran que estos efectos podrían explicarse por la presencia de compuestos bioactivos, entre ellos la cafeína, los polifenoles y otros antioxidantes. Estas sustancias mostraron propiedades antiinflamatorias y capacidad para disminuir el estrés oxidativo.Los autores indicaron que el consumo moderado de café puede formar parte de un estilo de vida saludable.

No obstante, aclararon que esta práctica no sustituye las medidas básicas para prevenir enfermedades del hígado. Entre ellas mencionaron mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo de alcohol, conservar un peso adecuado y acudir a chequeos médicos periódicos cuando existan factores de riesgo.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial.

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