¿Porqué no hay oposición política?

Preguntar por las características del momento por el cual pasa la actividad política, digamos profesional, puede parecer una pérdida de tiempo. No obstante, la cuestión surge por otras preguntas no respondidas con claridad.
El régimen surgido de Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) parece gobernar en soledad. No aparece oposición clara, fuerte, apoyada en ciudadanos, lo cual ofrece facilidades para tomar y aplicar decisiones y acciones del gobierno nacional, y en diferentes lugares, de gobiernos locales.
Las propuestas vienen y son decididas por un solo grupo político, sin mayores críticas. A no ser voces contrarias o críticas por “encima”, no hay oposición a las propuestas, tampoco movilización de ciudadanos inconformes, y otras manifestaciones contrarias a propuestas y decisiones de Morena, claramente regresivas de las realidades del país, con bases en ideas poco o nada discutidas y apoyadas con dineros espectaculares.Desde luego, si se oyen voces de políticos de oposición, por parte de personajes identificados con otras ideologías diferentes a la del gobierno, y no obstante, la falta de una organización opositora, sencillamente propicia críticas relegadas a lugares poco visitados por la ciudadanía.
Así, la desleída oposición queda para recibir crítica placera en las mañaneras o en declaraciones periodísticas o televisadas, a ratos plenas de ignorancia, a ratos insulsas sea por el desconocimiento de los temas, o la flojera de los dirigentes responsables.En los temas a cargo del gobierno federal, se puede argumentar el hecho innegable de la complejidad de la relación con Estados Unidos, la dificultad para sanear ciertos capítulos de responsabilidad del gobierno, tales como Pemex, la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación y los distintos proyectos “nacionales”, nombrados las insignias de la Transformación. Y desde luego la apuesta por controlar el crimen organizado mediante las Fuerzas Armadas.
Aun con el reconocimiento de las dificultades de enderezar las situaciones indeseables, características de varios de esas dependencias y las políticas correspondientes, no han surgido propuestas inteligentes y aplicables en el campo político de la oposición.La oposición ha de fundar su planes de convencer a los ciudadanos mediante propuestas cuyo contenido sea atractivo y creíble para los votantes principales, y evitar centrar su oposición en criticar y caracterizar al gobierno con calificativos cuyas pruebas de buen gobierno son, en muchos casos hasta ahora, sólo palabras.Dicen los enterados que la clave está en tres o cuatro características. Una es la simpatía popular de los pobladores de los diferentes distritos.
En México hay 300 distritos. Si la acción política, de oposición o del gobierno, se enfoca en controlar alrededor de 170 va a controlar el congreso.
Igual con los gobiernos estatales. Son 32 estados… por tanto toca controlar los 16, 18 más importantes en términos económicos, lo cual implica comprender en serio la economía de tales regiones y poblaciones.
En alguno la clave será la obra pública para satisfacer las demandas populares, normalmente ligadas a telefonía, internet, comunicación y educación. En algunos otros será el turismo, el agro, la industria extranjera, los recursos naturales, y más.
Esos saberes les permitirán a los políticos hacer “clic” con los sectores mayoritarios del lugar.Otra característica es conocer y saber cuál es el debido trato en los lugares con tradición propia de cómo “manejar” el pueblo. Acaso el cura del lugar; la familia burguesa de larga tradición y presencia en el lugar; la consulta con los “ancianos” del lugar, emulando la tradición de los pueblos originarios; el hombre fuerte y sus secuaces, por quien ha pasado y pasa toda decisión importante, incluso los poblados con fuerte tradición democrática utilizada y defendida con fuerza y determinación por los hombres y mujeres del lugar.
Los partidos olvidan la gran importancia de los usos y costumbres locales, pues dictan a quien apoyar y a quién no.Sin duda, las leyes con un apoyo o, tristemente, un obstáculo. A veces una expresión de apoyo a cierta legislación por parte de un grupo político resulta en alimentar la oposición a ese grupo.
Antes que las leyes están los problemas y los modos tradicionales en cada comunidad de solucionarlos. Los lugareños saben cómo traer más agua a los poblados de la región, y saben las dificultades.
¿Se acuerdan los políticos del Zapotillo? ¿Aprendieron algo?
La ley sirvió de poco. ¿Cuánto tiempo llevan los diputados locales de Jalisco sin decidir sobre temas impuestos por la Suprema Corte?
Huir de los citatorios a reunión no es la solución.Los políticos tendrán apoyo ciudadano cuando se dediquen a conocer, comprender y escuchar la problemática de los lugares y poblaciones de quienes busquen su apoyo. No basta, nunca ha bastado, la promesa de que, si votan por ellos, tendrán solución a sus problemas y necesidades.
Estos y estas se resuelven con acciones de gobierno no con una ley donde se mande resolverlo. De esas hay bibliotecas enteras.
Y las acciones de gobierno serán eficaces una vez que pueblo y gobierno estén de acuerdo en la solución concreta. Nada fácil, pues los concretos de cada solución tocará interés no contentos con esa solución así sea mayoritaria.
De la importancia, muy pocas veces atendida, de primero lograr el consenso con todos los grupos de una población, mediante las artes de la negociación, mediación y solución de conflictos. Otra vez, recuerden Zapotillo.En tanto la oposición al partido gobernante no tenga cuadros con, por lo menos, las competencias en los asuntos citados arriba, le será muy difícil conseguir un consenso mayoritario en cualquier elección.
Jalisco seguirá sin oposición política digna del nombre.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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