Si hay algo que caracteriza a Gustavo Alfaro, asimismo de su rigurosidad táctica y su capacidad para potenciar planteles en situaciones adversas, es su inigualable elocuencia a la hora de declarar. Y lo volvió a hacer en la antesala del trascendental cruce entre Paraguay y Francia por los octavos de final del Mundial 2026.

El director técnico argentino volvió a transformarse en el foco de los medios internacionales al ensayar una poética y cruda metáfora para describir el poderío de su próximo rival. Lejos de los casetes habituales del fútbol moderno, \"Lechuga\" apeló a sus raíces y a los recuerdos de su juventud en el interior de la provincia de Santa Fe para graficar el nivel de concentración y resguardo que necesitará el conjunto albirrojo si quiere dar el gran golpe del torneo.

El análisis de Gustavo Alfaro, entre el recuerdo de Rafaela y el peligro de los rayos Al ser consultado sobre cómo se frena a un equipo plagado de estrellas internacionales de la talla de los atacantes franceses, el estratega santafesino se transportó por un momento a su ciudad natal. \"Soy un hombre del campo. Cuando en Rafaela venía una tormenta eléctrica, tenías que resguardarte en algún lado porque no hay pararrayos.

Y no abajo de un árbol\", arrancó explicando Alfaro ante la mirada atenta de los cronistas. Inmediatamente, el DT conectó la vivencia campera con el plano futbolístico: \"Francia es una tormenta eléctrica.

Y esos rayos que salen de cualquier parte van dirigidos al centro del arco. Sabés que se avecina una tormenta eléctrica y hay que ver de qué manera evitar los rayos.

Es la forma de figurar el partido de mañana\". La estrategia de Paraguay ante el gigante europeo La analogía de Alfaro no hace más que ratificar el plan de juego que Paraguay intentará plasmar sobre el campo de juego: un bloque defensivo sumamente denso, solidario y sin fisuras, evitando dejar espacios libres (los \"árboles\" de su metáfora) donde las transiciones veloces de Francia puedan liquidar el encuentro.

Paraguay llega a esta instancia de octavos de final luego de un enorme desgaste en la fase de grupos, pero con el ánimo por las nubes gracias a la impronta competitiva que le inyectó el entrenador argentino. Mañana, bajo el cielo mundialista, la Albirroja intentará edificar un pararrayos perfecto para resistir los embates de la potencia europea y meterse de lleno entre los ocho mejores seleccionados del planeta.