La nueva economía de los tókenes que complica el presupuesto de las empresas - Negocios
Cada vez más organizaciones incorporan soluciones basadas en IA para optimizar procesos, mejorar la atención al cliente, aumentar la productividad y fortalecer la toma de decisiones, aunque el desafío sigue siendo lograr una implementación eficiente, medible y acompañada de una adecuada gobernanza tecnológica, la alerta que se enciende ahora es el costo de su adopción. Para Jaime Egüez, CEO de Teisa, empresa paraguaya de tecnología con más de dos décadas en el mercado, la inteligencia artificial atraviesa una etapa de cambios acelerados que también impactan directamente en los costos de uso para personas y empresas. “Las principales plataformas de IA están migrando hacia modelos de monetización basados en tókenes, una modalidad que modifica la lógica tradicional de las suscripciones mensuales”.
Los tókenes funcionan como una especie de moneda digital que permite acceder a los servicios de procesamiento de las plataformas. A medida que el usuario realiza consultas, genera contenido o utiliza herramientas avanzadas, consume parte de esos recursos disponibles.
Este nuevo escenario genera incertidumbre, tanto para usuarios individuales como para organizaciones, que deben comenzar a incorporar nuevas variables en sus presupuestos tecnológicos. Planificar cuánto gastar en IA se convirtió en uno de los dolores de cabeza más para los CFO de la región.
La falta de referencias históricas y la velocidad con la que evolucionan los modelos dificultan la estimación de costos futuros. El CEO de Teisa sostiene que en la actualidad las compañías enfrentan preguntas complejas: ¿cuánto presupuesto asignar?, ¿cuánto costarán los asistentes virtuales o agentes de gestión? y ¿si los recursos previstos serán suficientes para sostener la operación? “El esquema está cambiando.
Antes se pagaba una tarifa fija mensual y se tenía una previsibilidad mayor. Ahora estamos entrando en una etapa de costos variables e incrementales, donde el consumo depende de la intensidad de uso y de la capacidad de procesamiento requerida”, indicó.
A su criterio, recién hacia 2027 comenzará a existir una mayor claridad respecto a los costos reales asociados al uso de IA, tanto en plataformas comerciales como en desarrollos propios. Frente a la creciente dependencia de los grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés), algunas organizaciones analizan la posibilidad de desarrollar soluciones propias.
Para Egüez, esta alternativa puede representar un camino intermedio de aprendizaje y control de costos, aunque no necesariamente es adecuada para todas las empresas. “Desarrollar una plataforma propia puede ser una opción interesante, pero no siempre la escala del negocio justifica la inversión. Hay que considerar tanto el capital inicial como los costos operativos asociados”, explicó.
En esa línea, destacó que las grandes corporaciones están comenzando a impulsar proyectos propios de inteligencia artificial, mientras que la mayoría de las empresas continúa apoyándose en modelos desarrollados por terceros. La discusión ya no pasa únicamente por la adquisición de tecnología, sino también por la capacidad de administrar inversiones de capital (CAPEX) y costos operativos (OPEX), especialmente aquellos vinculados al consumo energético.
Uno de los mensajes más contundentes del empresario es que la adopción de inteligencia artificial será un requisito indispensable para competir en el mercado. Lejos de considerar que se trata de una moda pasajera, Egüez sostiene que las organizaciones que posterguen su incorporación enfrentarán dificultades cada vez mayores. “No veo otro escenario.
Los modelos seguirán evolucionando y el uso de la IA será prácticamente obligatorio para mantener una gestión competitiva. Las empresas que no se suban a este desafío tendrán serios problemas hacia 2028”, advirtió.
Desde su perspectiva, la IA forma parte de un proceso más amplio de transformación digital que está modificando profundamente las estructuras empresariales. La irrupción de agentes inteligentes también está generando un intenso debate sobre el futuro del trabajo y la demanda de talento especializado.
Egüez considera que los presupuestos destinados tradicionalmente a programadores, analistas y tareas operativas comenzarán a revisarse a medida que los sistemas de IA asuman funciones cada vez más complejas. No obstante, aclaró que esto no implica necesariamente una desaparición inmediata de los puestos laborales, sino una transformación de los perfiles requeridos por las organizaciones.
Por ello, sostiene que cada empresa deberá analizar cuidadosamente cuáles son las áreas donde la tecnología puede generar mayor impacto y productividad. Para el CEO de Teisa, el principal problema no radica en cuánto costará la inteligencia artificial, sino en las consecuencias de no adoptarla.
Aunque reconoce que los precios seguirán ajustándose en los próximos años, considera que históricamente la tecnología tiende a volverse más accesible a medida que aumenta la adopción. El desafío más importante, según explicó, estará relacionado con la creciente demanda global de energía, un recurso cada vez más estratégico para sostener el desarrollo de estas herramientas. “Paraguay tiene una ventaja temporal gracias a su disponibilidad energética, pero esa ventana podría no durar más de cinco años”, indicó.
Finalmente, Egüez lanza una advertencia: “Quien no aprenda a trabajar con asistentes de IA quedará fuera de muchas oportunidades. Así como sucedió con la calculadora, la computadora o el teléfono celular, en pocos años la IA será una herramienta indispensable para participar plenamente del mundo laboral y digital”.
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.