La victoria de Portugal sobre Croacia para pasar a los octavos de final del Mundial 2026 estuvo marcada por el polémico gol anulado en el último minuto a la selección balcánica, una decisión que el colegiado noruego Espen Eskås tomó ayudado por la tecnología de la Trionda, el balón inteligente del torneo.El delantero de Croacia Igor Matanovic apenas rozó con el pelo el balón que terminó en el 2-2 de Josko Gvardiol en el minuto 103 y fue suficiente para que el chip de la pelota entendiera que había participado en la jugada, anulada por el VAR por estar en fuera de juego.La acción creó mucha confusión, pero la revisión en el VAR terminó con el gol anulado y la selección croata muy indignada. Le pregunté al árbitro y me expresó que no vio nada, pero que el sensor del balón determinó que había sido tocado", aseveró un abatido Baturina a preguntas de los medios a la conclusión del encuentro.Muchos se preguntan cómo ese prácticamente imperceptible toque pudo determinar la jugada y, por tanto, suponer la eliminación de Croacia de este Mundial.

La explicación que dio el árbitro a los jugadores tiene que ver con la innovadora tecnología de la Trionda, el balón del torneo.La pelota con la que se juegan los partidos del Mundial lleva la tecnología Adidas Connected Ball con un sistema innovado en el chip montado en el lateral. Este sensor de movimiento otorga al balón la capacidad de recoger y enviar datos precisos al sistema del árbitro asistente de video (VAR) en tiempo real.Eso, combinado con otras métricas y el uso de la inteligencia artificial, ayuda a los árbitros a tomar decisiones de fuera de juego más rápidamente, asimismo de identificar cada toque individual del balón para a resolver incidentes como manos en menos tiempo.Así, gracias a esta tecnología integrada en el balón, el colegiado noruego recibió la señal y luego de consultar con el VAR determinó que el gol de Gvardiol no debía subir al marcador.