496 días han pasado desde el asesinato de Arturo Torró hasta que el Tribunal Supremo dictara su absolución luego de una condena por malversación. Un largo periodo en el que la Guardia Civil no ha dejado de investigar quién o quiénes pueden estar detrás de su vil ejecución.

Fue disparado a bocajarro en el arcén de una carretera. Los investigadores han estado durante estos meses analizando al milímetro el amplio abanico de personas con el que se relacionaba el exalcalde de Gandía. «Empapándose de su vida», explican fuentes del caso a ABC.

Una pista destaca entre todo este misterio: el calibre pequeño utilizado para acabar con su vida no es muy común en el crimen organizado.El nombre de Arturo Torró regresó a los titulares esta semana. El motivo es que fue finalmente absuelto por el Tribunal Supremo.

Tenía pendiente una condena de tres años y medio por un delito de malversación por las adjudicaciones de los servicios de comunicación audiovisual de entre 2012 y 2015. El alto tribunal decidió absolverlo junto al empresario también fallecido Ricardo Manuel Faura , al entender que se vulneró su derecho de defensa al desatender las exigencias derivadas del principio acusatorio.

Es decir, la sala de lo Penal sostiene que se condenó a ambos acusados sobre un relato distinto al que se puso sobre la mesa en el juicio por parte de las acusaciones.La trayectoria del exalcalde Gandía ya era conocida antes de meterse en política. Nacido en la localidad valenciana de L'Alcudia fue un empresario triunfal, que levantó un imperio de óptimas -+Visión- que llegó a facturar 90 millones de euros al año con más de 350 franquicias por todo el mundo.

Decidió unirse al PP en plenas mayorías absolutas en la región de Francisco Camps. Su don de gentes y un carácter encantador cimentó su llegada a la Alcaldía de Gandía.Noticia relacionada general No No El Supremo absuelve a Arturo Torró un año después de su muerte sin resolver Toni JiménezTorró emprendió en empresas dedicadas a la fabricación de ataúdes, la compra de fincas o la gestión de barcos.

Nunca dejó de ser empresario, pero cuando empezó a destacar en primera línea de la política local decidió vender +Visión al grupo holandés GrandVision por un montante cercano a los 30 millones de euros. Después, invirtió 20 millones en deuda subordinada de Bancaja, entidad que suspendió el pago de intereses de las acciones preferentes cuando entró en pérdidas.

De hecho, siempre apuntó a Bankia, nacida luego de la caída de las cajas de ahorros, como el «causante de todos sus males».Vencido en 2015 en las urnas por la socialista Diana Morant, ahora ministra y futura candidata del PSOE a la Generalitat Valenciana, Torró no duró ni ocho meses en la oposición, mientras que su caída prosiguió con el conocido caso Tele7, que respondía a la malversación en la adjudicación de los servicios de comunicación audiovisual del Ayuntamiento de Gandía durante su mandato. Fue condenado a tres años y medio de cárcel en 2023 y a devolver el dinero.

No pudo ver como el Supremo revocaba esta sentencia de la Audiencia Provincial.Y es que 496 días antes, el 19 de febrero de 2025, fue ejecutado a las ocho de la tarde en el kilómetro 37 de la A-38, en el término municipal de Xeresa. El cuerpo fue hallado por su mujer en una cuneta a unos nueve metros del coche, un Mercedes C Coupé 220 de color rojo metalizado.

El vehículo estaba con las luces encendidas y perfectamente estacionado en el arcén, suficientemente apartado para no molestar a la circulación. La víctima paró su marcha a apenas seis kilómetros de su domicilio en Gandía.Torró se bajó de su vehículo porque una de las ruedas tenía baja la presión.

Llegó a tocar este neumático para comprobar su estado, según las pruebas forenses practicadas en la autopsia. Sufrió un único disparo a bocajarro en el pecho con una pistola antigua de pequeño calibre -6,35mm- y poco común.

El arma no fue hallada en la escena del crimen, únicamente el casquillo de una bala.Los agentes sospechan que tuvo lugar un forcejeo. Un movimiento que se prueba por las erosiones leves que presentaba en el cuello fruto de la rozadura con las cadenas de oro que portaba colgadas.

A pesar de estas heridas no fue estrangulado. Murió por el disparo de la pistola.

La Guardia Civil practica aún las diligencia de un caso que está bajo secreto de sumario y con varios frentes abiertos.Las hipótesisSe han manejado diferentes hipótesis: desde disputas familiares y en su entorno, deudas contraídas por algunas de sus empresas, sospechas de cobro de un cuantioso seguro de vida y la duda de si el disparo lo efectuó un sicario contratado por encargo o un ladrón convencional del que fue víctima casual.El ajuste de cuentas ejecutado por sicarios como hipótesis perdió fuerza después de las declaraciones a familiares y entorno de Torró para conocer si alguien pudiera desear y ordenar su muerte. También se investigó a personas que podrían conseguir un beneficio con su muerte, en relación a un seguro de vida de un millón de euros que el exalcalde contrató.

Se centraron en los beneficiarios, siete, pero no obtuvieron indicios de su presunta implicación.Es cierto que Torró había acudido en varias ocasiones a comisaría a denunciar amenazas. Acumulaba diferentes deudas e incluso sufrió un apuñalamiento en un viaje de negocios a África.Otra de las pistas que hicieron dudar a la Guardia Civil de la hipótesis de la ejecución por sicarios fue el arma empleada, de pequeño calibre, y no común entre los asesinos profesionales.

Más bien era una pistola tobillera de corto alcance que para matar debe de accionarse desde una distancia mínima, lo que le resta letalidad. De hecho, la Guardia Civil también investigó si el arma pudiera ser propiedad del exalcalde, obtenida de manera clandestina ante el miedo que le causaban las amenazas que sufría desde hacía tiempo, aunque nadie de su entorno llamado a declarar confirmó tal extremo.Por todo ello, los investigadores no descartan que sufriera un robo casual, obra de ladrones de carretera que actúan de noche aprovechando la nula visibilidad contra conductores de coches de alta gama.

En todos estos meses, los agentes del Instituto Armado han ido analizando todas estas posibilidades. Llegaron a asistir camuflados al entierro de la víctima para recabar datos.

El día del asesinato de TorróAquel día, comió con su mujer en un restaurante pegado a la playa de Gandía, el Cocos Bar. Ella llegó andando desde el apartamento y él con su Mercedes.

Comieron puchero, el plato de los miércoles, según publicó en su cuenta de Instagram donde colgó una foto de la comida antes de emprender la marcha para seguir con su jornada laboral. Debía acudir por la tarde a una óptica en Sueca.

Pasadas las 19.10, emprendió el viaje de vuelta a casa.Un trayecto de poco más de media hora en el que aprovechó para hablar con uno de sus amigos y asesor personal desde hacía años. Hizo una parada de camino para echar gasolina antes de salir de la AP-7 e incorporarse a la A-38.

Todo este camino fue comprobado mediante cámaras de seguridad de tráfico, de la estación de servicios y otras de los citados municipios para tratar de averiguar si alguien seguía a Torró. Nadie lo hacía.En la conversación con su asesor, Torró le dice que le ha saltado el piloto de aviso de presión baja en los neumáticos que indica el vehículo en el salpicadero, por lo que cuelga y decide bajar a comprobar el estado de las ruedas.

Ninguna de ellas estaba pinchada. Estaban perfectamente infladas, cuando la mujer descubrió el coche parado en el arcén varias horas después.