Millie Bobby Brown y Netflix diversificaron el éxito surgido de Strangers Things, con Enola Holmes, saga de películas donde la actriz interpreta a la hermana pequeña de Sherlock Holmes, una joven que encontraba su camino convirtiéndose en detective, corroborando el ingenio y la singularidad familiar. Finalizada la serie, ambas partes, que también tienen en común Damsel y Estado eléctrico, retoman los casos con Enola Holmes 3.La película, en la que Philip Barantini, el director de Hierve, coge el relevo de Harry Bradbeer, adapta como las anteriores el imaginario de las novelas de Nancy Springer y llega cuatro años después de la secuela.

Muestra a la protagonista intentando resolver el secuestro de Sherlock, desaparición que congela (también influyen sus dudas) su boda con Tewkesbury, para la cual se habían desplazado a Malta.Escrita como las anteriores por Jack Thorne, creador de Adolescencia junto a Barantini y Stephen Graham, Enola Holmes 3 sigue apoyándose en las aportaciones secundarias de Henry Cavill como Sherlock, Helena Bonham Carter y Louis Partridge, incorporando a Himesh Patel como el doctor Watson.Crítica de 'Enola Holmes 3'La primera Enola Holmes ofrecía un entretenimiento tan correcto y aseado como intrascendente. Un tipo de contenido idóneo para el streaming que asimismo recogía el reclamo natural de las investigaciones y casos episódicos y de las modulaciones modernas en torno a Sherlock Holmes.

Enola Holmes 3 mantiene ese perfil y condición de pasatiempo, notándose en todo caso un enderezamiento creativo respecto a la segunda parte, más funcional que la original.La anterior, igualmente apta para pasar el rato, seguía la inercia, y por ello resultaba un poco más plana y conformista. En esto influía que se percibía una bajada en los estándares de producción y, en definitiva, una imagen más Netflix.

La tercera entrega, en cambio, tiene una fotografía más cinematográfica, jugando también a su favor el mayor peso de los exteriores y la mejor mano de Philip Barantini para la acción, sobre todo si se recuerda la postiza escena del carruaje en la segunda.La narración adopta una vez más el punto fresco y juvenil de la ruptura de la cuarta pared por el hecho de que Millie Bobby Brown mira y se dirige a la cámara, una manera de que el personaje transmita sus ideas e impresiones que encierra juego y que sirve de guiño al público potencial. Un recurso que no obstante se emplea menos que en la obra inicial.Las vistosas transiciones (los mapas, las animaciones) contribuyen asimismo al tono ligero.

Lo mismo sucede con la recuperación de imágenes de las historias previas para realizar apuntes y explicaciones, si bien la exposición de Barantini recurre a la fórmula más de lo conveniente.El relato, fiel a su esencia, se desarrolla al estilo reconocible, con la descripción de los pasos de Enola complementada con las figuras secundarias. Sherlock, con Henry Cavill como rostro, es la pieza de apoyo que da dimensión al imaginario.

A la franquicia le sienta bien que su rol determine desde la posición de reparto, sin intervenir tanto, hecho ligeramente más marcado en esta ocasión por la circunstancia del secuestro.Helena Bonham Carter, en el papel de la madre fugitiva y revolucionaria, sigue como aderezo excéntrico que explica el perfil libre, propio y adelantado a su tiempo de Enola. Y Tewkesbury (Louis Partridge), el lord reformista y comprometido, es la vía para el desarrollo del componente romántico.

La novedad en esta dinámica está en la incorporación efectiva de Watson (Himesh Patel), que apareció por primera vez en la escena sorpresa enmarcada en los créditos finales de la segunda.Millie Bobby Brown denota comodidad en un personaje que se palpa que le gusta, aunque su rostro ha perdido algo de chispa expresiva. El inicio del filme, con Enola vestida de novia y a pesar de ello en modo acción, y sus dudas sobre la boda, no porque no quiera a Tewkesbury, sino por lo que representa la pérdida del apellido, enlazan con su condición de joven atípica para la época victoriana.

A pesar de que los ecos feministas van unidos a la base de la historia, en términos discursivos la cuestión se materializa menos que en las incursiones precedentes, en especial si se atiende al desenlace de la segunda (las condiciones de las mujeres en la fábrica de cerillas).El plan detrás del secuestro motiva que el guion incluya una interesante mirada crítica y desmitificadora acerca de las acciones del imperio británico. Por otro lado, también despiertan interés los aspectos que lleva aparejados la figura antagonista que reaparece, aunque el desarrollo, salvo por lo canalizado en la resolución, no termina de sacarle provecho.