El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) sospecha que la presunta organización criminal liderada Edwin López Vega, alias Pecho de Rata, tenía una segunda pista clandestina de aterrizaje en Cahuita, Limón, en una pequeña comunidad conformada por calles de lastre y abundante vegetación, cerca de un un redondel parcialmente destruido y unas decenas de casas de madera o prefabricadas. La primera pista se habría construido en un humedal del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, muy cerca del mar Caribe y de la desembocadura del río Sixaola, el cual sirve de límite con Panamá.Por su parte, el segundo supuesto punto de recepción de cargamentos de cocaína, procedente de Sudamérica, se ubicaría en Carbón Dos, a unos 15 minutos en carro del centro Cahuita.El OIJ concluyó que en el sitio podría haber una pista de aterrizaje improvisada con base en la imagen satelital del 2023, información provista por una fuente confidencial y una llamada intervenida en un centro penal entre un reo y su pareja, luego de la extradición de Pecho de Rata a Estados Unidos, efectuada en marzo.En esa conversación, el hombre de apellido Rodríguez le expresó a su pareja apellidada Kelly que “sabe que hay una bodega y un aeropuerto donde despegan aviones cerca, es allá por Chase, la que se ve por la orilla del río, que hay como una bodega donde empieza la calle de piedra”.Posteriormente, Rodríguez precisó “que esa finca del señor pega con Carbón Dos” y de seguido ella le respondió que “cree que es ahí”.La Policía Judicial supone que López deforestó parte de una densa montaña para permitir el despegue y aterrizaje de aeronaves, así como abrir un camino que facilitara la salida de los cargamentos de droga en vehículos propios.“Habría invertido una importante suma de dinero en maquinaria”, citó el OIJ en el expediente del Caso Riverside, operación que permitió desarticular la banda narco, presuntamente liderada por Pecho de Rata, que habría incursionado en el desarrollo ganadero, comercio y propiedades.Visita ‘in situ’Un equipo de La Nación visitó Carbón Dos el viernes pasado y constató el estado actual del área deforestada, según la ubicación georreferencial que se consignó en la investigación judicial.Se trata de una zona de difícil acceso, a la cual solo se puede ingresar caminando o en un vehículo 4x4, pues se debe cruzar el río Hone Creek y no existen puentes.Al elevar un dron, se pudo observar un camino en zigzag que termina en una línea recta.

No obstante, a ambos lados se observa vegetación crecida y muchos árboles. Es un terreno montañoso, no una planicie.Cerca, hay dos pequeñas edificaciones que, según el OIJ, se habrían usado para almacenar la droga, y una torre eléctrica.

No se visualiza ningún tipo de actividad económica o ganadera. Tampoco se observó un constante movimiento de personas.Esa visión área contrasta un tanto con una imagen satelital de Google Earth de diciembre del 2023, donde el camino se veía más nítido y la deforestación era más evidente.

Dos años antes, en el 2021, ese camino no se visualizaba en esa misma plataforma. Entre ambas fechas, no hay más imágenes y tampoco a posteriori.Ese tramo recto medía unos 180 metros de largo y cinco metros de ancho hace tres años, según un cálculo hecho con la imagen satelital del 2023 y la herramienta para medir áreas que facilita el Sistema Nacional de Información Territorial (SNIT), del Instituto Geográfico Nacional (IGN).Mientras, el camino en zigzag que da acceso a esa recta mide aproximadamente 570 metros.En una recta de 180 metros, según un experto en aviación consultado por este periódico, en el hipotético caso de que la topografía lo permitiera, solo podrían aterrizar aviones ultraligeros, que solo pueden levantar una carga máxima de 200 kilos, incluyendo a sus ocupantes, lo que reduce la posibilidad de mover grandes cargas de droga.‘Es algo absolutamente tonto’Ese camino y la aparente pista clandestina se ubican dentro de una propiedad de 21,9 hectáreas, de acuerdo con el SNIT, y que en el Registro Nacional aparece a nombre de la sociedad anónima LACJ del Caribe.El presidente de esa firma, Luis Ángel Valerio Quesada, negó a este periódico la existencia de tal pista clandestina y de cualquier relación con Pecho de Rata o alguien de su aparente organización criminal.Alegó que se trata de un camino que siempre ha existido en Carbón Dos, que comunica esa comunidad con la Unión de Bribrí y que él poco a poco ha ido loteado y vendiendo terrenos.

En la actualidad, solo le quedan dos fincas pequeñas.“Absolutamente no, eso está en el puro pueblo. Nada que ver.

Eso se ha vendido en propiedades pequeñitas y yo ya casi no tengo nada ahí. Eso nada que ver, es algo absolutamente tonto, perdón la palabra.”Ese camino es viejísimo, por años, años y años que atraviesa esa zona, es público. (...) Quien inventó eso lo hizo por inventar alguna idiotez, porque nada que ver.

Eso es pequeño, está pegando al pueblo. La topografía, nada que ver, absolutamente nada que ver con eso.

Ahí no se puede instalar nada. (...) Planito, planito es muy poco lo que hay ahí y no da“, argumentó Valerio, de 81 años.En el Registro Nacional, también consta que las propiedades que rodean el citado camino y la supuesta pista fueron adquiridas en los últimos tres años por ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Austria y Bélgica, según constató una periodista de este diario. OIJ señala ‘finalidad específica y planificada’La Policía Judicial precisó que “se logra observar la apertura y construcción de un camino en medio de una zona boscosa, el cual conduce directamente hacia un tramo recto y despejado donde se aprecia un importante proceso de deforestación”.“Desde la perspectiva investigativa, dichas modificaciones en el terreno resultan particularmente relevantes.“Las dimensiones y características del tramo deforestado permiten inferir que el acondicionamiento del terreno habría sido desarrollado con una finalidad específica y planificada”, consignó el OIJ en el expediente N.° 24-000911-0063-PE.Agentes judiciales visitaron la zona en marzo del 2026 y las imágenes son similares a las que este diario captó la semana anterior, aunque ahora la vegetación se ve más crecida.El Organismo explicó en el “informe final” del Caso Riverside: “Se determinó la existencia de una considerable movilización y remoción de materia vegetal, así como la construcción de un camino de acceso que conduce directamente hacia una zona plana o planicie acondicionada dentro del terreno intervenido.”Se logró observar que dicho acceso culmina en un tramo recto de dimensiones relevantes, cuyas características físicas y estructurales no permiten asociarlo de manera aparente con actividades agrícolas, ganaderas, residenciales o de infraestructura lícita que justifiquen razonablemente la magnitud de la inversión, movimientos de tierra y alteraciones ambientales detectadas en el lugar".En el informe final del caso Riverside, el OIJ también resaltó que esta aparente pista clandestina y la otra que se ubicaría en Gandoca-Manzanillo, se habrían establecido justo en el mismo periodo que “los cuerpos policiales de la zona habrían sido desplazados hacia otros sectores a solicitud del (entonces) viceministro de Seguridad, Manuel Jiménez Steller”.