Venezuela aguanta la respiración por el complejo rescate a Hernán Alberto Gil Flores, el hombre de 44 años que permanece atrapado entre las ruinas de un edificio derruido en Playa Grande, La Guaira, después de los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela la pasada semana. Se trata de la persona localizada que más tiempo ha sobrevivido entre los escombros, y los rescatadores tratan de sacarle con vida en una complicada operación contrarreloj.

La operación para salvarle, en la que participan cerca de un centenar de especialistas de varios países, ha entrado en una fase decisiva luego de más de un centenar horas atrapado entre los restos de las viviendas. Los bomberos de Chile, que lideran parte de las labores, ya mantienen contacto visual permanente con Hernán y han logrado acercarse hasta el punto de poder tocar una de sus manos, un avance que alimenta la esperanza de un desenlace favorable."Hernán, necesito que mires un poco hacia la cámara.

Trata de mantenerte con las antiparras puestas por los escombros que están saliendo", le indica una de los rescatistas en un vídeo grabado desde el interior del derrumbe, difundido por los Bomberos de Chile. En su publicación, el equipo USAR chileno asegura que Hernán "se mantiene hidratado y alimentado por los equipos de rescate, quienes han redoblado los esfuerzos para poder sacarlo con vida lo antes posible".Las imágenes muestran al vigilante atrapado en vertical en una zona de escombros.

Los equipos de rescate le piden que se pongan las gafas puestas, para evitar que las pequeñas partículas desprendidas durante la excavación dañen aún más sus ojos, visiblemente afectados. "Necesito que te los mantengas puestos, por las pequeñas partículas que están cayendo", le recuerda la rescatadora mientras continúan retirando escombros.Según los paramédicos y especialistas que trabajan sobre el terreno, el vigilante habría logrado sobrevivir gracias a la garita de seguridad de hormigón en la que se encontraba en el momento del terremoto, que actuó como un escudo frente al colapso del edificio.

"No tiene ni una uña prensada; está bien""La parte médica como tal no nos preocupa tanto. Él no tiene ni una uña prensada; está bien", narró a medios locales uno de los coordinadores de la Cruz Roja Costarricense.

El principal obstáculo, añadió, es el acceso hasta la víctima: "Lo que nos ha llevado todo este trabajo es acceder a él y liberarlo, ya que está atrapado bajo 140 toneladas de escombros de concreto. El riesgo de un nuevo colapso es elevadísimo".Pese a los avances, los equipos insisten en que la situación sigue siendo extremadamente delicada.

Hernán permanece atrapado en una zona de muy difícil acceso y cualquier movimiento podría desencadenar un nuevo colapso. Los rescatistas trabajan de forma manual para retirar las cerca de 140 toneladas de hormigón que lo mantienen aprisionado.

Su esposa, Gusbimar González, permanece en las proximidades de la zona desde el pasado jueves.Las brigadas internacionales de rescate, integradas por equipos de la Cruz Roja de Costa Rica, Chile, Portugal y especialistas de Estados Unidos, acumulan ya más de 100 horas de trabajo ininterrumpido en la zona del derrumbe. Pese a la enorme complejidad del operativo, los rescatistas mantienen la esperanza, alentados por las buenas noticias sobre el estado de salud de Hernán Gil."Se trata de una operación de rescate sumamente compleja.

El resultado aún es incierto; no podemos asegurar cómo terminará, pero estamos trabajando con la máxima profesionalidad para lograr el mejor resultado posible", han señalado los efectivos desplegados en La Guaira. Luego de más de una semana bajo los escombros, el caso de Hernán ha trascendido fronteras y se ha convertido en un verdadero símbolo de esperanza y resistencia.

Los equipos de emergencia aseguran que no abandonarán el lugar hasta intentar sacarlo con vida y devolverlo a la superficie.