“¿Cuánta sangre más se derramará?”, rezan algunas de las pancartas enarboladas por manifestantes en Tel Aviv. Trazado en la playa de esta localidad, frente a la embajada estadounidense, un mensaje de varios metros muestra la consigna:“1.000 días de duelo y abandono.

¡No olvidaremos!“, según imágenes compartidas por el Movimiento Pro Democracia Israelí. Las manifestaciones, que ya han comenzado en la mayoría de ciudades, localidades y cruces de carretera de todo el país, están organizadas por varios colectivos, el mayor de ellos, October Council, una organización formada por familiares de personas que murieron en los ataques liderados Hamás.

En Jerusalén, decenas de manifestantes bloquearon ya a primera hora de esta mañana la entrada de vehículos a la Knéset (Parlamento israelí) e instalaron un enorme ataúd decorado con consignas, que fue retirado por la Policía, según imágenes transmitidas en el canal público de televisión israelí 12. Se prevé que durante la jornada participen miles de personas.

Según los organizadores, durante la jornada se guardará asimismo un minuto de silencio para rememorar a las víctimas y tendrán lugar varias actuaciones y testimonios públicos de supervivientes y familiares de fallecidos, que culminarán esta noche en una concentración con un llamamiento para la creación de una comisión estatal de investigación. Lea más: Un ministro colono dice que Israel está listo para levantar asentamientos en norte de Gaza El 7 de octubre de 2023 constituye uno de los mayores fracasos militares y de inteligencia de la historia de Israel: milicianos palestinos, liderados por Hamás, lograron atravesar la valla fronteriza y atacaron a las comunidades cercanas a la Franja de Gaza, asimismo de un festival, matando a unas 1.200 personas y secuestrando a 251.

Ese mismo día, Israel inició a bombardear Gaza con una intensidad sin precedentes, lo que desembocó en una ofensiva devastadora que ha causado más de 73.050 muertos en la Franja - con muertos que se suman cada día-, y que recientemente ha sido calificada de “genocidio” por una comisión independiente de la ONU por los ataques “deliberados” de las tropas israelíes contra los niños gazatíes. Durante más de dos años de ofensiva, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se opuso a la creación de una comisión estatal de investigación, pese a que la mayoría de la sociedad, como reflejaron numerosas encuestas, se lo exigía.

Lea más: Mil días sin casa: familias desplazadas sobreviven en tiendas de campaña en Gaza El pasado noviembre, su Ejecutivo anunció que establecería una comisión, pero gubernamental, lo que causó gran revuelo y condenas por falta de transparencia y objetividad entre el público general y la oposición. Y es que, mientras en una comisión estatal los miembros son designados por el presidente del Tribunal Supremo, en esta ocasión será Netanyahu el encargado de nombrar el comité ministerial que determinará los plazos y los temas que se investiguen.

Hasta el momento, solo el Ejército y el Shin Bet, la agencia de inteligencia interior israelí, han llevado a cabo investigaciones internas sobre el 7 de octubre, concluyendo que la respuesta fue tardía y deficiente. No obstante, un comité de expertos indicó que la mayoría de las investigaciones del Ejército estaban “incompletas”.