El Gobierno de Costa Rica retomará las gestiones diplomáticas con Panamá para intentar resolver el conflicto comercial que, desde hace varios años, mantiene restringido el acceso de productos lácteos y agrícolas costarricenses al mercado panameño. De acuerdo con una publicación del diario costarricense La Nación, la ministra de Comercio Exterior de Costa Rica, Indiana Trejos, comunicó que buscará sostener una reunión con el ministro de Comercio e Industrias de Panamá, Julio Moltó, con el objetivo de reactivar el diálogo técnico entre ambos países.

Trejos indicó que espera concretar un encuentro en las próximas semanas, ya sea mediante una visita oficial a Panamá o aprovechando una reunión regional prevista para julio. LEA TAMBIÉN: Qué pasa con Panamá y Costa Rica y por qué la controversia puede fracturar el comercio de Centroamérica En la actualidad, Panamá mantiene restricciones para el ingreso de varios productos costarricenses, entre ellos lácteos, frutas como piña, banano, plátano y fresas; carnes bovina y porcina, embutidos, asimismo de alimentos para peces y mascotas.

Las autoridades panameñas han sostenido que estas medidas obedecen a criterios relacionados con la salud pública, la seguridad alimentaria y la protección de la producción agropecuaria nacional. El sector lácteo figura entre los más impactados por las restricciones comerciales.

Antes del conflicto, Panamá representaba el segundo mercado más importante para las exportaciones de lácteos costarricenses, con ventas cercanas a los 50 millones de dólares anuales, según datos citados por el medio costarricense. En diciembre de 2024, la Organización Mundial del Comercio emitió un informe favorable a Costa Rica al concluir que Panamá incumplió diversas disposiciones de las normas comerciales internacionales.

VEA: Conozca los 10 datos claves del conflicto comercial entre Panamá y Costa Rica en la OMC No obstante, el caso aún no ha concluido, luego de que Panamá presentara una apelación en enero de 2025. Según Trejos, citada por La Nación, dicha apelación constituye una “apelación al vacío”, debido a que el Órgano de Apelación de la OMC permanece sin funcionar desde finales de 2019 por la falta de nombramiento de jueces.