La diputada Shirley Castañedas asumió la presidencia de la Asamblea Nacional este miércoles, con un enfoque en la unidad y la digitalización del parlamento, omitiendo compromisos concretos sobre las abultadas planillas. En su discurso, prometió un parlamento menos confrontativo, delegando las finanzas públicas a una rendición de cuentas general sin detallar auditorías internas. “Debemos fiscalizar y cuidar el dinero del pueblo.

Fiscalizar es preguntar con responsabilidad, es exigir explicaciones, es asegurarnos de que las leyes se cumplan y de que los recursos públicos sean usados correctamente. Cada balboa del Estado pertenece al pueblo panameño y cuando uno administra lo que no es suyo tiene que hacerlo con más cuidado todavía”, se limitó a decir la diputada, conocida en el ámbito judicial como una de las abogadas de Ricardo Martinelli y de “Cholo Chorrillo”.

La nueva presidenta del órgano legislativo prometió liderar una Asamblea que no se subordinará al Ejecutivo, será menos confrontativa y más productiva, marcando distancia de los debates superficiales orientados al impacto digital. “Panamá no necesita una Asamblea de insultos ni gritos para las redes sociales; necesita una Asamblea de soluciones”, indicó Castañedas. Su discurso inició con una metáfora futbolística que utilizó como hilo conductor para llamar a la unidad política. “Cuando juega la Selección de Panamá, todos somos la Marea Roja”, expresó.

A partir de esa imagen, remarcó que, más allá de las diferencias partidarias, los diputados deben recordar que todos representan a “la misma camiseta”, la de Panamá. “Cuando juega la selección de Panamá, todos saltamos juntos. Ese día no hay PRD, no hay Panameñista, no hay Cambio Democrático, no hay Vamos, no hay Moca, no hay Molirena, no hay alianza, no hay Partido Popular ni Realizando Metas.

Ese día todos somos la Marea Roja. Así mismo debe ser esta Asamblea Nacional”, expresó Castañedas.

Según Castañedas, la colaboración con el Ejecutivo tendrá límites definidos por la Constitución. “La cooperación no significa subordinación”, destacó al recordar que los órganos Legislativo, Ejecutivo y Judicial tienen funciones distintas, pero una responsabilidad común: servir al pueblo panameño. La nueva presidenta también prometió que la Asamblea respaldará los proyectos que favorezcan al país y anunció que impulsará un parlamento abierto y digital, con mayor acceso ciudadano a las discusiones legislativas, las votaciones y el trabajo de los diputados. “La confianza ciudadana no se exige; se gana”, expresó, al asegurar que la transparencia debe ir más allá de publicar información y convertirse en una herramienta para que la población participe y evalúe el desempeño de sus representantes.

En materia económica, identificó la reactivación del empleo como una prioridad nacional y afirmó que la agenda legislativa estará orientada a respaldar iniciativas que impulsen la inversión, la generación de plazas de trabajo, la salud, el acceso al agua potable y el desarrollo de las provincias y comarcas. La educación ocupó otro espacio central en su intervención.

Castañedas advirtió que Panamá está formando a sus estudiantes para un mundo que ya cambió y planteó abrir una gran conversación nacional sobre la transformación del sistema educativo frente al avance de la inteligencia artificial, la automatización y la economía digital. Convocó a docentes, estudiantes, universidades, empresas y especialistas a construir una reforma educativa consensuada, con énfasis en el pensamiento crítico, la tecnología y el cierre de la brecha digital.