El 6 de abril de este año, la Brigada de Investigaciones Policiales de la PDI recibió un llamado de emergencia de la Fiscalía ECOH.Al interior de una botillería ubicada en Melipilla, un grupo de sujetos extranjeros había tomado por la fuerza a un ciudadano haitiano de 34 años, en lo que claramente representaba las características de que se trataba de un rapto.Y así fue. Los sujetos, que posteriormente se pudo comprobar eran venezolanos, tomaron a la víctima, lo intimidaron y subieron a un vehículo tipo sedán para darse a la fuga en dirección desconocida.

Posteriormente, como si siguieran una suerte de manual, se contactaron con la familia de la víctima para pedir $100 millones de pesos a cambio de la liberación.El sujeto, un comerciante que cuenta con permanencia definitiva en Chile, fue rescatado herido, pero con vida luego de 36 horas de cautiverio. Fue ubicado en un inmueble utilizado para esos fines en la Región de Valparaíso, donde los detectives detuvieron a cuatro imputados venezolanos.El secuestro de Melipilla no fue uno más para la brigada especializada de la Policía de Investigaciones.

Con este, y otro ocurrido este año, los policías comenzaron a consolidar lo que es una modalidad relativamente nueva en cuanto al origen del plagio: el perfilamiento de las víctimas está naciendo desde el comercio sexual. Esa es una de las hipótesis que manejan los investigadores respecto a la génesis en el caso del 6 de abril.

Pero no es el único.Para quienes investigan los casos de secuestro cometidos por el crimen organizado, especialmente del Tren de Aragua, es claro que la banda utiliza sujetos para realizar “contrainteligencia”. Son ellos quienes, dicen las mismas fuentes, se inmiscuyen con potenciales víctimas aprovechando la confianza que van ganando en alguna actividad en común.

Es ahí donde trabajadoras sexuales están cumpliendo un rol fundamental para la organización.Es justamente ese mercado donde el Tren de Aragua ha extendido sus tentáculos fuertemente en los últimos meses. De acuerdo a quienes lideran esas causas, esta organización criminal de origen venezolano está ejerciendo extorsiones en el comercio sexual, ya sea a través de la trata de personas con fines de explotación sexual o directamente en locales nocturnos con esos fines.Es por ejemplo lo que hasta hace unos meses pasaba en un local nocturno ubicado en calle Ernesto Pinto Lagarrigue, en el barrio Bellavista, donde el Tren de Aragua mantenía controlado su funcionamiento a través de extorsiones.

Fue justamente allí donde se originó el caso de Jhon Sterling Andrade Mina, un sujeto colombiano que ejercía como guardia y quien fue secuestrado y asesinado por el Tren de Aragua producto de que inició a denunciar la “sobreexplotación” de una prostituta chilena de quien se enamoró. El cuerpo de Andrade Mina fue encontrado en un sitio eriazo de la Cuesta Barriga.Tren de Aragua y prostituciónEl subprefecto de la Bipe Antisecuestros Metropolitana, Hassel Barrientos, explica que la prostitución y el Tren de Aragua han estado vinculados desde que esta banda llegó a Chile.

Lo comenzaron a ejercer a través de la trata de personas con fines de explotación sexual trayendo mujeres que buscaban mejorar su situación ante el escenario de su país. “Las obligaban a ejercer comercio sexual porque tienen una herramienta que nadie más tiene, que es ejercer coerción a sus familias en sus países de origen”, detalla Barrientos.“Esto le ha permitido generar lucro y se arrastra desde 2019. Cuando estos sujetos llegaron por la frontera norte, incluso en pandemia, y empezaron a controlar los pasos fronterizos ilegales para que ingresaran personas, gran parte de esas personas eran mujeres”, dice Barrientos.En la evolución del delito, explica el jefe policial, pasó de la trata de personas a posicionar a ciertas mujeres como delatoras de víctimas. “Ellos también dejan mujeres manejando a otras que están sometidas en el concepto de trata de personas para ejercer el comercio sexual.

Y ellas son quienes consiguen información privilegiada de sus clientes que también las posiciona a otro nivel de la organización. Porque son mujeres que no solamente pagan vacunas por la actividad que realizan de manera semanal, sino que también están aportando información para realizar otras actividades delictuales”, comenta el detective.Estas mujeres, dice Barrientos, no son solo prostitutas dentro de la organización sino que son piezas clave para conseguir información para posteriormente secuestrarlos y extorsionarlos.En lo que va del año esa unidad policial cuenta con al menos dos casos en ese sentido.

Uno de ellos el originado en Melipilla. Uno de los principales focos donde se está movilizando este negocio es en el casco histórico de Santiago, en los alrededores de Plaza de Armas, y que se extiende hasta el sector de Cal y Canto.

Justamente en ese sector es donde el Tren de Aragua, bajo alguna de sus facciones, mantiene control de la prostitución.“La génesis se da por información que entregó una trabajadora sexual venezolana que entregó información a la organización y los perfila como personas ideales para ser secuestradas”, explica Barrientos.No solamente son las prostitutas quienes están entregando esta información. También se están utilizando a mujeres en páginas de citas: “A través de esa interacción, los sujetos caen y mandan fotos de sus partes íntimas.

Luego son extorsionados. Les dicen que la mujer es menor de edad y que serán las fotos serán publicadas.

Allí les piden un pago”.En la actualidad la Brigada de Investigaciones Policiales y la Brigada de Trata de Personas de la PDI manejan investigaciones contra el Tren de Aragua por este tipo de hechos. Hasta ahora, según las investigaciones que maneja la PDI, las trabajadores sexuales implicadas en estos hechos son siempre de nacionalidad venezolana.Aumento en la trata de personas Por su lado, el subprefecto de la Brigada de Trata de Personas (Britrap) Cristián Pacheco afirma que la trata de personas con fines de explotación sexual, después del tráfico de drogas, es la actividad ilícita más lucrativa para el crimen organizado. “Transforman a las víctimas, sea hombre, mujer o niña, niña o adolescente, en una fuente de explotación económica continua”, dice Pacheco.

Esto es distinto, explica, a lo que pasa con el tráfico de armas o drogas donde su venta se agota en la primera ocasión.Pacheco afirma que hay un vínculo directo entre el aumento del crimen organizado en Chile y el incremento en el delito de tráfico de personas: “Desde que comenzaron a llegar organizaciones criminales transnacionales se incrementó este delito porque estas organizaciones captan a las mujeres en sus países de origen, siempre vulnerables, y son acogidas por la organización”. Las víctimas, por lo general, son venezolanas, colombianas y paraguayas.“Estas bandas son generalmente extranjeras, organizadas, muy violentas.

Siempre están ligadas a armamentos y las víctimas temen por sus familias en sus países”, complementa.El trabajo del municipioUno de los puntos principales donde se moviliza el comercio sexual en la comuna de Santiago es en la Plaza de Armas, frente a la Catedral y al edificio de la municipalidad. Allí es donde se puede ver, a plena luz del día, a trabajadoras sexuales ofreciendo sus servicios amparadas en que la prostitución no configura delito.El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, recuerda que han realizado varios operativos para desplazar a las trabajadoras sexuales junto a funcionarios de Migraciones.

No obstante, estas siempre vuelven. “No tenemos ninguna atribución legal, porque esas personas están ahí paradas”, dice a La Tercera.Desbordes pide la creación de alguna normativa que permita regular esta situación, “ya sea que autoricen un lugar cerrado (para que se concrete), con consentimiento, o que se prohíba en la vía pública”.“Hemos intentado poniendo guardias pegados al lado de estas personas, pero se corren. Y no tengo 50 guardias para llenar la plaza.

Sigue vigente la propuesta de poner cámaras y de poner a disposición de la ciudadanía la imagen de esa cámara, porque creemos que la única solución es ahuyentar al cliente. No hay otra alternativa por ahora”, dice el alcalde.Desbordes subraya que esas mujeres “no están ejerciendo la prostitución en la plaza.

Ahí simplemente se hace el contacto para materializar el encuentro sexual en otro lugar”.