Se reducen esperanzas de hallar sobrevivientes tras seis días de los terremotos en Venezuela

Rescatistas en Venezuela, que lidian con extenuantes horas de búsqueda de víctimas de los dos terremotos que azotaron al país la semana pasada, comienzan a ver reducidas el martes las esperanzas de hallar sobrevivientes seis días después del desastre. Más de 100 personas permanecieron en silencio el martes en la calle, frente a lo que solía ser el enorme complejo de viviendas públicas Los Cocos, en el estado venezolano de La Guaira, la región más afectada por los terremotos gemelos de la semana pasada.
Durante diez minutos —interrumpidos solo por el ocasional sonido de un teléfono móvil o el grito de algún rescatista desde el interior de las ruinas—, la gente agudizaba el oído esperando escuchar cualquier señal de supervivientes de los sismos, que destruyeron seis de las ocho torres del complejo. Entonces sonó una bocina y, de inmediato, cobraron vida las motocicletas, los generadores, los picos y las voces; la ardua búsqueda recomenzaba.
Los rescatistas en la zona de Los Cocos mantenían la esperanza de hallar supervivientes en lo que antes era la planta baja, aunque también buscaban cuerpos sin vida, mientras los buitres sobrevolaban la zona con parsimonia en medio de la humedad. En un punto concreto, agentes de la policía nacional y un paramédico extrajeron de entre los escombros el cuerpo ennegrecido de una mujer; lograron liberar sus piernas mientras su oscuro cabello rizado colgaba hacia los restos que yacían debajo.
Cerca de allí, un familiar intentaba localizar por teléfono a alguien que acompañara el cuerpo a la morgue. En el lugar donde se alzaba el edificio 27, rescatistas —entre ellos miembros del equipo mexicano "Topos"—, apoyados por jóvenes cadetes del Ejército venezolano vestidos de verde oliva, se abrían paso entre los escombros hacia la planta baja.
"¡Silencio!", gritó alguien desde otro túnel cercano, y varios puños se alzaron en el aire: era la señal para detener cualquier ruido. Luego de unos minutos de calma, un hombre situado en lo alto de un montón de escombros gritó: "¡Hay gente!".
La excavación se reanudó. El paseo marítimo de La Guaira ofrece un marcado contraste: su gran noria, "El Ojo de La Guaira", permanece intacta, mientras que el Bambú Beach Club se ha convertido en un centro de mando policial.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, expresó el martes que los muertos eran ya mil 943, mientras los heridos eran 10 mil 571. Casi 16 mil personas están damnificadas.
Las plantas inferiores de muchos edificios sufrieron los mayores daños, dejando algunas plantas superiores con un aspecto casi normal, aunque tambaleándose precariamente sobre la destrucción de abajo. En un comedor, una lámpara encendida cuelga sobre una mesa, mientras que, justo al lado, una sombrilla de playa se mantiene firme en medio de las ruinas.
Un autobús estacionado al pie de una de las torres que aún siguen en pie sirve como improvisado memorial: los equipos de búsqueda han colocado fotografías familiares encontradas entre los escombros en los limpiaparabrisas del vehículo. Varios rescatistas civiles venezolanos presentes en el lugar dijeron a Reuters que no ha acudido personal forense para ayudar a recuperar los cuerpos que ya han localizado entre los escombros, y que en Los Cocos sigue faltando maquinaria pesada suficiente.
Los rescatistas pidieron mantener el anonimato por temor a represalias. Grupos de rescate de Ecuador y de Estados Unidos detuvieron sus labores luego de más de 40 horas de trabajo la madrugada del martes en Macuto, una localidad de La Guaira, la más afectada por los dos terremotos, después de dejar de recibir respuesta de una madre y sus tres hijos sepultados en el edificio de nueve pisos en el que vivían.
"Por desgracia, las cosas no se han dado de manera favorable", agregó el rescatista en medio de los escombros y luego de atravesar cuatro lozas del edificio para intentar ubicar a los cuatro atrapados. No obstante, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reportó el martes en su cuenta de Telegram "un milagro en La Guaira: Rescatado con vida niño de 3 años luego de seis días bajo los escombros".
La devastación generalizada en algunas zonas de Venezuela puede observarse desde el espacio. La NASA ha estimado, a partir de imágenes satelitales, que cerca de 59 mil edificios probablemente resultaron dañados o destruidos por los dos terremotos del 24 de junio, de magnitud 7,2 y 7,5 y ocurridos con apenas unos segundos de diferencia.
Parte de las edificaciones derrumbadas no han recibido a rescatistas profesionales y han sido familiares o vecinos los que han trabajado removiendo piedras para rescatar gente o cadáveres, de acuerdo con sobrevivientes y habitantes de distintas localidades. "Sin duda, estamos ante una cifra superior a la ya comunicada.
Puedo ofrecerles una estimación: estamos adquiriendo —y esto es algo que se ha acordado con las autoridades locales— 10 mil bolsas para cadáveres", expresó el lunes en su oficina en Caracas, Gianluca Rampolla, coordinador residente de las Naciones Unidas en Venezuela. El Gobierno de Rodríguez ha informado que los terremotos destruyeron o dañaron más de 850 edificios, dejando miles de heridos y a unas 16.000 personas sin hogar.
Un sitio web promovido por la oposición política del país cifra en unas 43 mil las personas que siguen desaparecidas. La estatal venezolana PDVSA y la distribuidora privada de gas Domegas dijeron en un comunicado que están inspeccionando líneas de gas a unos 600 mil consumidores en Caracas para detectar y reparar fugas, luego de una reunión para coordinar acciones.
Al país llegaron equipos especializados para detectar fugas, dijeron. En una morgue improvisada en La Guaira, instalada en lo que habitualmente es el principal puerto del estado, Andrea Montilla estaba sentada en una silla de plástico bajo una carpa donde el calor se hacía cada vez más sofocante; aguardaba a los familiares que habían cruzado las altas puertas del puerto para identificar formalmente los restos de su primo y de la abuela de este.
El joven, de 14 años, fue hallado durante la noche entre los escombros de un edificio de apartamentos y la familia trasladó sus restos directamente al puerto, relató ella. "Ha sido muy doloroso, una espera muy larga", expresó Montilla.
La madre de su primo sigue desaparecida. Luego de cruzar las puertas, el personal guía a las familias a través de un proceso de identificación presencial, comunicó a Reuters un funcionario del lugar que no estaba autorizado para hablar con la prensa.
Posteriormente, las familias pueden obtener los certificados de defunción y los permisos de cremación, añadió. El funcionario, quien comentó que es oriundo de La Guaira y perdió a varios familiares en los sismos, expresó que no disponía de cifras sobre cuántos cuerpos habían sido ya entregados a las familias ni cuántos quedaban aún pendientes de identificación.
Había pilas ordenadas de ataúdes vacíos por toda la morgue improvisada, mientras los restos yacían a un lado de la carretera dentro de bolsas para cadáveres. Agencias de las Naciones Unidas advirtieron que los sobrevivientes se enfrentarían a riesgos derivados del hambre y las enfermedades luego de los dos terremotos.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) solicitó 50 millones de dólares para brindar asistencia alimentaria de emergencia a hasta 500 mil personas durante los próximos tres meses, comunicó la agencia en un comunicado, añadiendo que cuenta con capacidad para alimentar hasta a un millón de personas si se obtienen los fondos suficientes. Las miles de personas desplazadas por los terremotos también corren el riesgo de sufrir brotes de enfermedades como la fiebre amarilla y dengue, especialmente por la relativamente baja cobertura de vacunación , expresó el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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