Collboni (PSC) blande “el derecho a quedarse en Barcelona”, Sirera (PP) se abona a la seguridad y a la fiscalidad, Pisarello (BComú) se arrima a los barrios más combativos, Martí (Junts) evoca el orden en todas sus derivadas, Oro-Pulido (Vox) vive en la “prioridad nacional”. Y la candidata de Esquerra, Elisenda Alamany, fondea en la identidad perdida y en el fruto recogido después de tres años de constante incidencia sobre el gobierno socialista.

A su modo de ver, la suya es la única oposición que ha construido ciudad.Seguir leyendo...