Hay medallas de oro que se cuelgan al cuello de un deportista incluso dos años antes de una cita olímpica. Apostar por los chicos de Estados Unidos en baloncesto o los de India en cricket no parece nada arriesgado.

Tampoco resulta una locura afirmar sin ambages que Armand Duplantis se vaya subir a lo más alto del cajón en Los Ángeles 2028 en salto con pértiga si las lesiones le respetan. Hasta hace unos días llevaba una trayectoria inmaculada con un total de 40 victorias seguidas.

Desde el 21 de julio de 2023 nadie le había hecho morder el polvo. Ya acumula dos oros olímpicos (Tokio y París), seis campeonatos del mundo y posee el actual récord mundial de la prueba (6,31 metros).

Es el chico de oro del atletismo. El domingo reapareció en París para subirse de nuevo a lo más alto de pódium luego de unas semanas de descanso que aprovechó para casarse.

Intentó el récord del mundo, pero falló en sus tres intentos. Ya le llegará su oportunidad.Hay refranes que, aunque manidos, siempre se puede echar mano de ellos cuando la ocasión lo requiere.

El de 'nadie es profeta en su tierra' viene como anillo al dedo en esta ocasión. El sueco tenía todo a su favor.

Jugaba en casa -en Estocolmo-, ante su público. Arrollar a sus rivales con tanta facilidad puede provocar a veces cierta relajación.

Incluso más de la debida. Los datos están ahí.

El sueco solo había sido derrotado en cinco veces desde 2021. El pasado 7 de junio Duplantis tropezó con el listón dos veces al tratar de superar los seis metros, algo que había logrado con anterioridad, y bastante sobrado, en más de un centenar de ocasiones.

El exceso de confianza le jugó una mala pasada. Se guardó el último salto para sobrepasar los 6,05 metros y fue entonces cuando comprobó que no iba a ser el mejor momento para dejarse llevar por el optimismo.

Habían transcurrido 1.052 días desde que se viera relegado al cuarto puesto en una prueba disputada en Mónaco dominada de principio a fin por el griego Emmanuil Karalis.El caso es que, aquella tarde, al australiano Kurtis Marschall le salió todo de cara. Le bastó con flanquear a la tercera el listón que estaba puesto a 590 centímetros del suelo para llevarse la prueba de manera un tanto inesperada.

Es un atleta dos años mayor que Duplantis conocido en el mundo de pértiga por sus dos bronces en los campeonatos del mundo de 2023 y 2025, pero que hasta este mismo año no había logrado llegar a los 6,00 metros, su mejor marca personal en la actualidad. Su sueño de niño fue siempre imitar los pasos de su compatriota Steve Hooker –oro olímpico en Beijing 2008- que llegó a tener una marca personal de 6,08 metros.

Tal vez dentro de dos años pueda repetir la hazaña si el sueco vuelve a caer en excentricidades impropias de un campeón.La hoja de servicios de Duplantis antes del resbalón de Estocolmo se asemejaba mucho a la de Bob Richards otro pertiguista norteamericano que marcó una época en la década de los cincuenta con medio centenar de victorias seguidas entre 1950 y 1952. Se convirtió en el primer saltador de pértiga en conseguir dos oros olímpicos de forma consecutiva –Helsinki 1952 y Melbourne 1956- asimismo de un bronce anterior en Londres (1948).

Asimismo, fue el primer deportista de color que se convirtió en la imagen de unos cereales muy populares en Estados Unidos llamados Wheaties. Richards se ordenó pastor de la Church of the Brethren, una religión protestante que tuvo su origen en Alemania hace tres siglos, antes de ser conocido por su faceta de atleta.

De ahí que se le conociera popularmente como The Vaulting Vicar (El vicario volador).Si Richards combinó la pértiga con la publicidad y la oración, a Duplantis le ha dado por la moda con la firma Tommy Hilgiger, la música o el golf. Es de esos tipos tocados por una varita mágica incapaces de hacer algo mal.

Durante la pandemia cogió su primer palo y pudo comprobar que esa actividad era un método ideal para descargar la tensión que acumulan los atletas de élite durante la competición. Ha llegado a tener un hándicap 11, lo que equivale a ser considerado como un golfista experto (categoría 2).

Su elasticidad y la tremenda fuerza física de sus brazos por el hecho de ser pertiguista le han llevado a dar golpes de salida (drives) en algunos torneos de exhibición de más de 300 metros, esto es, una distancia superior a la que alcanzan algunos profesionales del PGA Tour.En el mundo del atletismo es conocido como el 'Mozart de la pértiga', mientras que en la música se hace llamar Mondo. A pesar de que haya escogido un nombre que le puedan identificar al rap u otros estilos más modernos, Duplantis en un fan de la música pop siguiendo la tradición de otros compatriotas como ABBA, Roxette o Ace of Base.

Ya lo demostró cuando apareció en un videoclip del DJ noruego Kygo junto a su actual mujer y por entonces novia la modelo Desire Inglader. Su debut con la pegadiza 'Bop', compuesta por él mismo, hizo que la canción tuviera más de 2,5 millones de reproducciones en Spotify, la plataforma musical donde reúne a más de medio millón de oyentes mensuales, los mismos que escuchan sus otros temas publicados hasta ahora como 'Feelin´ myself', 'Mans?' y 'Location'.

Su inesperado éxito se tradujo incluso en el hecho de que la federación interna0cional de atletismo le escogiera para escribir el himno oficial de los próximos World Athletics Ultimate Championship.Aficiones aparte, el chico de oro del atletismo se gana la vida, y muy bien, con la pértiga. Hay quien eleva sus ingresos solo contando el año anterior a la mágica cifra de tres millones de dólares (algo más de 2,6 millones de euros).

En el plano deportivo, los emolumentos que recibe por premios no llegan ni a la mitad de sus ganancias. Y eso que cobra cerca de 87.000 euros cada vez que bate el récord del mundo.

Algo que ha conseguido en quince ocasiones desde 2020. Solo por vestir Puma y convertirse en embajador de la marca le puede reportar alrededor de un millón de dólares al año.

A eso hay que sumar el dinero que ingresa por promocionar a una conocida empresa de bebidas energéticas o por haber aparecido en anuncios de relojes u otros productos de alta gama.