Las redes sociales han cambiado la forma de mostrarse al mundo. Antes de la llegada de la cultura de la imagen perfectamente cuidada en plataformas como Instagram, redes como Tuenti eran el escaparate de una generación que compartía fotografías sin filtro y sin preocuparse demasiado por la estética o por salir bien cada imagen.

En cambio, hoy en día, los perfiles de las apps se han vuelto espacios mucho más cuidadosos y perfectos.En este contexto, las llamadas 'Finstas' —cuentas secundarias de Instagram— se están extendiendo entre los jóvenes como un refugio mucho más íntimo y espontáneo, donde pueden expresarse con mayor libertad, lejos de la mirada de familiares y de su círculo más amplio de contactos. Es decir, mientras que en sus cuentas principales tienen una imagen más cuidada, en estos perfiles se comparten fotografías y vídeos sin filtros.Plácido Sierra, profesor afiliado a la Universidad de Málaga, explica a la agencia EFE que "estas cuentas son una respuesta a la presión social y a la dinámica de encajar dentro de un molde, lo que lleva a los usuarios a gestionar quién ve su contenido y qué contenido les apetece publicar".¿Por qué los jóvenes crean perfiles secundarios?Según Sierra, los jóvenes crean perfiles secundarios para expresarse sin ser juzgados por los estereotipos o las 'normas' que se establecen en las redes sociales, decidir qué personas pueden ver esos contenidos, tener una mayor libertad de expresión y reforzar el vínculo con usuarios cercanos.No obstante, el profesor advierte que existen determinados riesgos por tener varias cuentas creadas, desde la pérdida del control de la privacidad, la sobreexposición en redes sociales o el perjuicio de las relaciones sociales.Estos perfiles destacan entre los 16 y 21 añosNatalia Bello, social media manager, afirma a EFE que los perfiles 'Finstas' tienen en torno a 30 o 50 seguidores y destacan entre los jóvenes de 16 a 21 años, así pueden mostrarse de una forma más natural y espontánea.

Asimismo, a su juicio, estas cuentas secundarias les permiten desconectar de la presión por mantener una imagen idealizada, expresarse sin complejos y perder el miedo a la exposición pública.Por otro lado, la especialista en redes sociales Puri Vicente Calderón señala que los jóvenes dan más importancia a su privacidad respecto a las generaciones anteriores, por lo que publican menos contenido en sus perfiles principales. En su opinión, esto responde a que han crecido siendo conscientes de las consecuencias de la sobreexposición en internet, como el ciberacoso, el bullying o el contacto con desconocidos.Asimismo, explica que la mayoría de los jóvenes cuentan con varias cuentas en redes sociales, cada una destinada a un tipo de interacción o público diferente, debido a que las plataformas digitales han dejado de ser únicamente un escaparate para compartir publicaciones y se han convertido, sobre todo, en espacios para socializar.