El primer hueso de dinosaurio encontrado en la Antártida permaneció cuatro décadas sin ser identificado. Un estudio concluye ahora que pertenece a un titanosaurio de hace 82 millones de años y aporta nuevas pistas sobre la fauna que habitó el continente cuando aún estaba cubierto por bosques y formaba parte de Gondwana.Reconstrucción de la vida del saurópodo antártico.

Crédito: Andrew McAfee, Museo Carnegie de Historia Natural.Andrew McAfee, Museo Carnegie de Historia Natural.Un grupo internacional de investigadores y académicos está anunciando este lunes la descripción científica del primer hueso de dinosaurio que se encontró en la Antártida. El fósil no es nuevo.

Los investigadores cuentan que fue recolectado durante una expedición realizada en 1985, pero permaneció durante cuatro décadas en una colección científica sin haber sido estudiado en detalle. Ahora, un trabajo publicado en Acta Palaeontologica Polonica concluye que pertenece a un titanosaurio, un grupo de dinosaurios herbívoros de cuello y cola largos que dominaron buena parte del Cretácico.Hay varios datos que ayudan a dimensionar la importancia de este hallazgo.

La Antártida posee el registro fósil de dinosaurios más escaso de todos los continentes, en buena parte, explican los autores del estudio, porque su enorme capa de hielo dificulta la exploración geológica. Hasta ahora, los paleontólogos solo habían encontrado un fósil corporal de un saurópodo (el grupo al que pertenecen los titanosaurios) en ese continente.

Este nuevo estudio describe apenas el segundo y, al mismo tiempo, rescata una pieza que tiene un valor histórico: fue el primer hueso de dinosaurio recuperado en la Antártida.El fósil que centra este estudio corresponde a una vértebra de la cola hallada en la isla James Ross, en rocas de hace unos 82 millones de años. “Este fósil fue hallado por el Dr. Mike Thomson, uno de los verdaderos pioneros de la geología antártica.

Su trabajo nos ayuda a datar todos los fósiles encontrados en la Península Antártica. Cuando vi este hueso por primera vez en nuestras colecciones hace unos años, sospeché que pertenecía a un dinosaurio.

Luego de examinarlo detenidamente, pensé que probablemente se trataba de una vértebra caudal de un titanosaurio. Al revisar los cuadernos de Mike (Thomson), vi que sabía que era un reptil grande, así que es muy especial confirmar su hallazgo 40 años después”, expresó Mark Evans, paleontólogo y director de las colecciones y laboratorios geológicos del British Antarctic Survey (BAS), el programa nacional del Reino Unido dedicado a la investigación científica en la Antártida y el océano Austral.Aunque los restos están muy incompletos para asignarlos a una especie, los investigadores concluyen que pertenecieron a un eutitanosaurio, un grupo estrechamente emparentado con dinosaurios hallados en la Patagonia argentina.

Esa relación, escriben, refuerza la idea de que, cuando Sudamérica, la Antártida y Australia aún estaban conectadas como parte del antiguo Gondwana, los dinosaurios podían dispersarse entre esos territorios.“La Antártida parece un mundo enigmático y lejano para la mayoría de nosotros, y un hallazgo como este resulta muy emocionante para los científicos que trabajan para reconstruir cómo ha cambiado nuestro mundo a lo largo del tiempo”, expresó, citada en una nota de prensa, Samantha Beeston, estudiante de doctorado en Ciencias de la Tierra de la University College de Londres y coautora del estudio. El hallazgo ayuda a reconstruir cómo era la Antártida mucho antes de convertirse en un desierto helado.

Los científicos están seguros de que hace unos 82 millones de años el continente tenía bosques, abundantes precipitaciones y una temperatura media anual cercana a los 19 °C. En ese ambiente vivían titanosaurios, pero también anquilosaurios, pequeños dinosaurios herbívoros y aves. “Sabemos que, en la época en que vivió este animal, la Antártida estaba cubierta de exuberantes bosques templados, que proporcionaban alimento abundante para los grandes herbívoros.

Es probable que haya muchos más dinosaurios por descubrir en el continente. A medida que el cambio climático provoca el retroceso del hielo, podríamos encontrar más pruebas de esta biodiversidad pasada”, indicó, citado en la nota de prensa, el profesor Paul Barrett, investigador emérito del Museo de Historia Natural de Londres. “A primera vista, este fósil parece insignificante, pero ocupa un lugar importante en la historia de la exploración antártica, al ser el primer fósil de dinosaurio encontrado en el continente”. 👩‍🔬📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre ciencia?

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