Bolivia está como una persona que se ha quedado inmovilizada en la cama durante más de 50 días y ahora le cuesta volver a caminar. Son las palabras del presidente Rodrigo Paz para describir el país al terminar casi dos meses de protestas que exigían su renuncia, al considerar que había dado la espalda con sus políticas públicas a los sectores populares, los que, paradójicamente, lo eligieron mandatario en 2025.

Paz aguantó el embiste, pero a un costo muy alto. Lo más grave, dada la recesión que atraviesa Bolivia, es el deterioro económico: solo recuperar las carreteras bloqueadas durante el conflicto costará 13 millones de dólares.

En lo social, ha perdido el apoyo de su base electoral y las clases urbanas cuestionan su eficiencia.Seguir leyendo