Cazadores de camisetas: el auge del coleccionismo futbolero en Lima y las historias detrás de las reliquias más codiciadasLa decepción de Suiza y la alegría de Qatar luego de un empate agónico en el Mundial 2026 | CrónicaDetrás de cada atajada de Emiliano Martínez en el Mundial 2026 hay una historia de dolor, incertidumbre y sacrificio silencioso. El arquero argentino confesó que su presencia en la máxima cita del fútbol estuvo en duda debido a la fractura que sufrió en el dedo anular de la mano derecha, una lesión que lo obligó a convivir con molestias constantes en plena competencia.Lejos de optar por una intervención quirúrgica, el guardameta decidió asumir el riesgo con tal de no perderse el torneo. “Decidí no operarme y la verdad la pasé mal.

Vine acá muy jugado y no pude entrenar. Mismo todavía no entrené con el grupo.

Siempre entreno con Martín (Tocalli) y no puedo entrenar con el grupo todavía”, dio a conocer el campeón del mundo, quien todavía continúa adaptándose a las limitaciones físicas que le genera la lesión.Martínez también explicó que la recuperación no ha sido sencilla y destacó el apoyo recibido de sus compañeros y del cuerpo técnico durante las últimas semanas. “Ya creo que para el partido próximo puedo jugar sin férula que es muy incómodo. El guante lo siento muy flojo.

Es algo que me la tuve que comer solo con Martín. Gero (Rulli) y Juan (Musso) me dieron una mano grande entrenando con pelotas de voley todas las semanas.

La verdad me molesta muchísimo, pero en la cancha trato de no sufrirlo”. Asimismo, recordó el respaldo incondicional que recibió cuando el panorama parecía más complicado: “Cuando me dijeron que me tenía que operar se me vinieron millones de preguntas a la cabeza, pero el entrenador siempre me banco.

Me expresó que llegue al partido que llegue me iba a bancar. Eso me dio muchísimo ánimo”.Finalmente, el ‘Dibu’ puso el foco en quienes trabajan lejos de las cámaras y desempeñan un papel fundamental en el rendimiento de los futbolistas. “Capu, el fisio, se pasó horas a la noche tratando de drenarme el dedo que estaba muy hinchado.

A veces el mérito no es de uno, sino de la gente que trabaja”, expresó el arquero, dejando en claro que detrás de cada actuación también existe un equipo dispuesto a hacer todo para que sus figuras puedan competir.Y cuando las redes todavía buscaban entender quién había sido aquel hombre que apareció en la celebración, la historia terminó de cerrarse con una última confesión cargada de emoción pura: “Estoy temblando... Vino Leo a festejar el segundo acá, me vio gritándolo y me tiró y le choqué las manos”.

Luego, aún sin salir del asombro, remató: “Estoy medio ido, estoy medio ido, pero no lo puedo creer... uno de los mejores días de mi vida periodística”. “Estoy medio ido, estoy medio ido, pero no lo puedo creer... uno de los mejores días de mi vida periodística“, concluyó Bruno. VIDEO RECOMENDADO