La ola de calor ha pasado. Francia respira aliviada después de una semana de altístimas temperaturas que han provocado más de 1.000 muertes suplementarias y situaciones críticas que no se veían desde 2003, cuando otro fenómeno parecido abrasó el país.

Toca hacer balance, pedir responsabilidades y aprender. Y para ello, el ministro de Trabajo, Jean-Pierre Farandou, ha anunciado que propondrá a los interlocutores sociales un “viaje de estudio” para comprender “cómo la sociedad española se ha adaptado” a las altas temperaturas y, potencialmente, inspirarse en ese modelo. “Francia en verano se convierte en España”, insistió.Seguir leyendo