En el fútbol, el gol no termina cuando la pelota cruza la línea: empieza de nuevo en la voz que lo cuenta. Así lo asume Daniel Quirós, referente de la narración tica que hoy relata los goles del Mundial 2026 desde Teletica Radio.Entre la emoción del momento y la memoria colectiva, la narración deportiva construye relatos que sobreviven décadas.

En esa frontera entre periodismo y pasión, este narrador tico repasa su oficio, sus referentes, sus heridas y sus certezas sobre un oficio que vive del instante.—¿Qué hace que un relato de gol sea memorable décadas después de ocurrido?—Creo que es la intensidad que uno logra transmitir. Esa alegría que puede representar un gol en un momento clave de la historia de un equipo o de una selección, y si es de Costa Rica aún más.

Todo pasa por la emoción y la entonación correcta: decir las mismas palabras, pero de una forma distinta. Con el tiempo, uno escucha ese gol y lo vuelve a ver en el tiempo.—Si tuviera que elegir al mejor narrador en la historia de Costa Rica, ¿quién sería y por qué?—Es muy difícil.

Hay líneas distintas: no es lo mismo narrar en radio que en televisión. Sería injusto decir uno solo.

Todos tienen su estilo y depende del gusto de cada quien. Yo tuve la oportunidad de trabajar con Mario McGregor en radio, que fue extraordinario, y también con figuras como Leonel Jiménez, Pilo Obando, Juan Carlos Pérez o Jorge Matarrita en televisión.En TV es diferente, incluso McGregor no sonaba igual que en radio.

Decir “el mejor” es muy complicado. Para mí todos son referentes que marcaron mi formación.—¿Cuál es la narración de gol que más le ha impactado o emocionado?—Han sido muchas.

El gol de Joel Campbell contra Nueva Zelanda para clasificar al Mundial es de los más recientes y significativos. También el partido contra Estados Unidos en 2004, con los goles de Carlos Hernández en el Ricardo Saprissa, camino a Alemania 2006.Pero también hay uno muy duro: el que nos dejó fuera del Mundial de Sudáfrica.

Lo narré con respeto, pero con dolor. Ver a compañeros destruidos, a segundos del final, es algo que nunca se olvida.—¿Y cuál narración de otro colega lo marcó a usted?—Hay muchas, pero una que me marcó fue un gol de Enrique Rivers contra Italia en los Juegos Olímpicos de los años ochenta narrado por Pilo Obando.

Lo vi con mi familia y fue algo que me impactó profundamente. Ese momento terminó de impulsarme a querer dedicarme al fútbol.—¿La narración futbolística es un género propio o una mezcla entre información, emoción y espectáculo?—Es una mezcla de todo.

Es un género dentro del periodismo. Se combina información, estadísticas, manejo de fuentes y, al mismo tiempo, emoción y estilo propio.

Es un equilibrio entre lo periodístico y lo emocional.—¿Cómo se construye un grito de gol: es espontáneo o hay preparación?—Es espontáneo. Uno no lo planea.

A veces dices algo que te gusta y, con el tiempo, se convierte en un sello. Pero no debería forzarse.

Mi recomendación a las nuevas generaciones es esa: no busquen el sello, déjenlo salir solo.—¿Se puede ser gran narrador y aficionado al mismo tiempo? ¿Dónde está el límite?—Creo que no.

El narrador debe ser neutral. Yo no soy aficionado a ningún equipo.

Se canta el gol con la misma energía, sea local o visitante. En la selección hay un cariño especial, pero aun así el enfoque es profesional.

El fútbol se trata de goles, más allá de las camisetas.—¿Qué distingue a un narrador común de uno extraordinario en los momentos decisivos?—Esa es una pregunta más para el aficionado. Ser extraordinario depende del gusto de cada persona.

Todos los narradores tienen su estilo, su “feeling”, y eso es lo que los hace distintos, no mejores o peores.—¿Qué es lo mejor y lo peor de narrar fútbol profesionalmente?—Lo mejor es que es una pasión cumplida. Uno vive de lo que soñó desde niño y puede transmitir emociones a la gente.Lo más difícil es el sacrificio del tiempo: siempre hay fútbol, fines de semana incluidos, y se pierden momentos personales.

Pero la pasión siempre gana.—Con las nuevas plataformas, redes e inteligencia artificial, ¿cómo imagina el futuro del relato futbolístico?—Es un tema complejo. Ojalá la inteligencia artificial nunca reemplace al narrador.

Puede hacerlo técnicamente, pero no tendrá la emoción ni el sentimiento humano.Lo único que la IA no podrá reemplazar es esa capacidad de transmitir desde el alma, incluso con errores. Eso es lo que hace único al narrador humano.