Juguetes, huesos y comida: cómo prevenir un atragantamiento en perros

Los perros exploran el mundo con la boca. Juegan, muerden, mastican y, a veces, tragan objetos o alimentos que no deberían.
Esa conducta cotidiana puede convertirse en una emergencia si el cuerpo extraño queda alojado en la garganta, la tráquea o el esófago. Asimismo, un atragantamiento no siempre se presenta igual, pero cuando compromete la respiración, cada minuto cuenta.La veterinaria Ixone Capataz, de AniCura San Fermín Hospital Veterinario, explica que lo habitual es que el problema se produzca por una mala gestión de un alimento o por haber mordido algo inadecuado.
"Normalmente, si un perro se atraganta suele ser porque o bien ha mordisqueado algún objeto que no debería o bien no ha sido capaz de gestionar adecuadamente un alimento", señala la especialista.El atragantamiento puede afectar a distintas zonas y no todas implican el mismo riesgo inmediato. Capataz precisa que, "generalmente, hablamos de atragantamiento cuando un alimento u objeto se desvía hacia la tráquea impidiendo total o parcialmente la llegada de aire hasta los pulmones, con el posible riesgo de asfixia".
"También podemos referirnos a atragantamiento cuando se produce un atasco de ese alimento u objeto en la zona del esófago, sin ser capaz de llegar hasta el estómago", agrega.La diferencia es importante porque los síntomas pueden orientar sobre la gravedad. Cuando el objeto queda atascado en el esófago, "el babeo, los intentos de vomitar, la tos o el nerviosismo" son señales que pueden aparecer, según la veterinaria.
Aunque la respiración no siempre está comprometida de forma directa, el animal necesita valoración veterinaria si no consigue expulsar el objeto o si los síntomas persisten.La situación cambia cuando la obstrucción afecta a la tráquea. Ahí el riesgo es mayor porque el aire no llega correctamente a los pulmones.
"Si el problema se localiza en la zona traqueal, generalmente suele ser más grave y requiere de una atención mucho más inmediata", advierte Capataz. En esos casos pueden aparecer "tos intensa, dificultad respiratoria, ruidos anómalos al respirar, lengua o mucosas azuladas, pérdida de consciencia e incluso la muerte", enumera la veterinaria.
Por ello, ante la sospecha de atragantamiento, la primera reacción debe ser comprobar la boca y la garganta del perro para ver si el objeto es visible y puede retirarse con seguridad.Si no conseguimos extraer el objeto o no lo vemos, debemos proceder a realizar la maniobra de HeimlichLa maniobra debe hacerse con cuidado, porque intentar extraerlo a ciegas puede empujarlo más hacia dentro y agravar la obstrucción. Si el cuerpo extraño está al alcance, puede retirarse suavemente; si no se ve o no se puede sacar con facilidad, conviene pasar a una actuación de emergencia y contactar con un veterinario cuanto antes.La maniobra de Heimlich también puede aplicarse en perros cuando el animal no consigue expulsar el objeto.
Capataz explica que, "si no conseguimos extraer el objeto o no lo vemos, debemos proceder a realizar la maniobra de Heimlich", adaptándola a la postura del perro. La técnica consiste en colocarse detrás del animal, rodear su cintura con los brazos y situar el puño en la zona blanda del abdomen, bajo la última costilla, envolviéndolo con la otra mano.
Después, hay que presionar de forma rápida y firme varias veces para intentar desplazar el cuerpo extraño.Luego de esa intervención, no basta con asumir que el peligro ha pasado. La veterinaria recuerda que "debemos volver a comprobar la boca, para retirar el objeto o para verificar que el animal ya respira, pudiendo repetir la maniobra en caso de ser necesario".
Aunque el perro parezca recuperado, una revisión veterinaria puede ser recomendable si ha habido dificultad respiratoria, pérdida de consciencia, tos persistente, lesiones en la boca o sospecha de que parte del objeto haya quedado dentro.La prevención es clave"Un atragantamiento puede suceder con cualquier tipo de objeto, pero es recomendable evitar los juguetes que puedan romperse en trozos grandes y los huesos", recomienda Capataz. "Los huesos, asimismo de atascarse, pueden astillarse y provocar lesiones digestivas".Las pelotas también requieren atención.
No todas sirven para todos los perros, y una pelota demasiado pequeña puede quedar encajada en la garganta. "Las pelotas requieren especial atención, ya que debemos elegir siempre aquellas de un tamaño adecuado para nuestro animal, no más pequeñas", concluye la veterinaria.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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