Cuando pensamos en especies invasoras solemos imaginar que llegan en barcos, a través de contenedores de mercancías internacionales o en plantas exóticas transportadas de un continente a otro. No obstante, la expansión de algunos organismos depende a veces de mecanismos muchísimo más cotidianos y difíciles de detectar.

Un paseo por el jardín, un gato que entra y sale de casa o un perro que se tumba sobre la hierba pueden convertirse, sin que nadie lo note, en parte de una cadena de dispersión biológica.Eso es precisamente lo que plantea un nuevo estudio científico, centrado en unas discretas planarias terrestres invasoras que llevan años expandiéndose por Francia y buena parte de Europa, con registros en Países Bajos, Alemania o Austria. Los investigadores creen ahora que perros y gatos domésticos podrían estar ayudando a transportar estos animales de un jardín a otro gracias a algo tan simple como el contacto de su pelaje con el suelo húmedo.La investigación no presenta a las mascotas como culpables ni plantea un riesgo alarmante para las personas o los propios animales, más bien ofrece una nueva pieza para comprender cómo algunas especies invasoras consiguen extenderse con tanta eficacia pese a ser organismos extremadamente lentos y aparentemente poco móviles.Un invasor diminuto y eficazLas planarias terrestres son gusanos planos pertenecientes al grupo de los platelmintos.

Muchas especies viven en ambientes húmedos y se alimentan de pequeños invertebrados como lombrices, insectos o artrópodos del suelo.En distintos lugares del mundo algunas de estas planarias se han convertido en especies invasoras, especialmente debido al comercio internacional de plantas ornamentales. Los huevos, juveniles y ejemplares adultos pueden viajar ocultos en macetas, en la tierra húmeda y en las raíces y establecerse después en jardines y viveros de otros países.Los científicos llevan años estudiando este fenómeno porque ciertas especies pueden alterar el equilibrio de los ecosistemas del suelo al depredar fauna local importante para la aireación y fertilidad de la tierra.

No obstante, existía una cuestión que no terminaba de encajar del todo. Aunque el comercio de plantas explica los grandes saltos geográficos, seguía siendo difícil comprender cómo algunas planarias lograban aparecer rápidamente en jardines vecinos o zonas cercanas donde no habían llegado nuevas plantas.

El problema es que estos animales se desplazan muy despacio.Una especie invasora también presente en EspañaAunque el estudio se ha realizado en Francia, Caenoplana variegata también lleva años detectándose en distintos puntos de España. Esta planaria terrestre invasora, originaria de Australia, encuentra condiciones especialmente favorables en zonas húmedas del norte peninsular, incluyendo comunidades como Asturias y Cantabria.Los expertos consideran que su presencia preocupa desde el punto de vista ecológico porque se alimenta de pequeños invertebrados autóctonos, entre ellos lombrices, caracoles y otros animales esenciales para el equilibrio del suelo.

Las lombrices, por ejemplo, cumplen un papel insustituible en la aireación de la tierra y en el reciclaje de materia orgánica. Cuando una especie invasora altera esas poblaciones, puede modificar poco a poco el funcionamiento de ecosistemas enteros, especialmente en jardines, huertas y espacios naturales húmedos.La pista apareció en miles de correos ciudadanosEl nuevo trabajo ha sido desarrollado por investigadores del Instituto de sistemática, evolución y biodiversidad del Museo nacional de historia natural de Francia y de la Universidad James Cook australiana.Para intentar resolver el misterio revisaron más de doce años de observaciones ciudadanas recogidas en Francia entre 2013 y 2025.

El proyecto acumulaba unos 6.500 correos electrónicos enviados por particulares que encontraban planarias en jardines, patios o espacios domésticos. Mientras analizaban esos mensajes detectaron algo inesperado, y era que varias personas describían encontrar dichos gusanos adheridos al pelaje de sus perros o gatos.En total localizaron quince observaciones de este tipo.

Trece correspondían a gatos y dos a perros. Lo más llamativo fue que todos los casos implicaban a la misma especie invasora, la Caenoplana variegata, conocida también como planaria bicolor.

Aunque no es la especie de planaria invasora más abundante en Europa, sí parece poseer una característica especialmente útil para este tipo de transporte accidental. Produce un mucus muy pegajoso que le permite adherirse con facilidad a superficies y probablemente también al pelo de los animales.Un moco adhesivo y reproducción sin parejaLa biología de Caenoplana variegata ayuda a explicar por qué los investigadores consideran plausible este mecanismo de dispersión, ya que esta especie genera un mucus especialmente viscoso relacionado con su modo de alimentación depredador.

Necesita capturar pequeños artrópodos y para ello desarrolla una secreción muy adhesiva que le permite fijarse al entorno y sujetar presas diminutas.Ese mismo mucus podría facilitar que el animal quede pegado temporalmente al pelaje de un perro o un gato que pase cerca.Asimismo, en Europa esta planaria se reproduce de forma asexual. Eso significa que un único ejemplar puede iniciar una nueva población sin necesidad de encontrar pareja reproductiva.

Desde el punto de vista ecológico, esa combinación resulta especialmente eficaz para una especie invasora. Basta con que un solo individuo sobreviva al transporte y encuentre condiciones adecuadas de humedad para establecerse en una nueva zona.Miles de millones de kilómetros recorridos por mascotasSegún los cálculos conservadores de los autores del estudio cálculos, los perros y gatos domésticos de Francia recorren colectivamente unos 18.000 millones de kilómetros al año en exteriores.

Evidentemente, solo una fracción minúscula de esos desplazamientos implicaría transportar planarias adheridas al pelo. Pero incluso porcentajes muy pequeños podrían convertirse en un mecanismo relevante de expansión cuando se multiplican por millones de animales y millones de desplazamientos cotidianos.El estudio no afirma que esta sea la principal vía de dispersión de las planarias invasoras y el comercio de plantas sigue siendo el gran motor de expansión internacional.

Lo que sugieren los investigadores es que los animales domésticos podrían ayudar después a conectar jardines, parques y espacios urbanos cercanos una vez que la especie ya se encuentra establecida en una región.Qué implica el hallazgoEl trabajo resulta interesante sobre todo porque muestra hasta qué punto las invasiones biológicas pueden depender de interacciones inesperadas entre actividad humana, mascotas y pequeños organismos casi invisibles. También refleja el enorme valor de los proyectos de ciencia ciudadana, puesto que los investigadores no habrían detectado este patrón sin miles de observaciones enviadas por personas corrientes durante más de una década.Por el momento no existen indicios de que estas planarias representen un peligro importante para perros o gatos.

El estudio se centra en su papel como medio de transporte accidental, no como víctimas ni como hospedadores. Los autores creen asimismo que probablemente no todas las especies de planarias invasoras utilizan este mecanismo.

De hecho, entre las aproximadamente diez especies invasoras detectadas en Francia, únicamente Caenoplana variegata apareció asociada al pelaje de mascotas.Aun así, el hallazgo abre nuevas preguntas sobre cómo se desplazan organismos pequeños y discretos dentro de entornos urbanos y domésticos. Para una especie invasora extremadamente lenta, recorrer unos pocos metros puede ser imposible por sí sola… pero facilísimo si lo hace subida accidentalmente al lomo de un gato que vuelve tranquilamente a casa después de su ‘jornada’ de exploración.Referencias:Cats, dogs, and sticky worms: invasion by land flatworms (Geoplanidae) is facilitated by household pets.

Jean-Lou Justine y Leigh Winsor. Biodiversity and Conservation (2026)