Los municipios existen para resolver los problemas de la gente, no para ampliar sus estructuras administrativas. Esa debería ser la primera regla de toda gestión pública.

La Alcaldía de Panamá comunicó que mantiene 16 asesores, con un costo anual de $705 mil. Puede ser menos que administraciones anteriores, pero esa no es la comparación que importa.

La pregunta es otra: ¿es esta la mejor manera de invertir los recursos públicos? La propia administración admite que suspendió la renovación de Calle 50 por falta de presupuesto.

Esa realidad obliga a establecer prioridades. Antes que asesores, los ciudadanos esperan calles transitables, aceras seguras, parques en buen estado, drenajes que funcionen y servicios municipales eficientes.

La confianza no se construye aumentando planillas. Se gana resolviendo problemas.

Cada dólar que administra un municipio debe reflejarse en obras y mejores servicios para la comunidad. Esa es la asesoría que realmente esperan y necesitan los contribuyentes.