La rica Islandia busca refugio en la Unión Europea
¿Puede un fenómeno geológico explicar la coyuntura política de un país? En Islandia sí.
La grieta de Silfra, con el tan espectacular como impronunciable cañón de Almannagjá, está partiendo la ínsula en dos: el tercio oeste, en el que se encuentra su coqueta capital, Reikiavik, va milímetro a milímetro separándose del resto. La parte occidental tira hacia América; la oriental, hacia Europa.
Exactamente igual que la propia sociedad islandesa, inmersa hoy en uno de sus debates más existenciales desde su independencia de Dinamarca, en el ecuador del siglo pasado: unirse o no a la Unión Europea. Ceder o no una parte de su sacrosanta autonomía a cambio de un paraguas protector y, quién sabe, quizá también probar las mieles del euro.Seguir leyendo Reportaje elaborado en el marco del proyecto ‘Europa Informada’, financiado por el Parlamento Europeo.
Información de El País. Edición y redacción: Noticias Today.
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